domingo, septiembre 30, 2007

Les Cavistes

Será el cumpleaños de unos amigos; Paul y Christophe se reúnen para decidir qué regalarles. se deciden por vinos, una pequeña selección de vinos. Sí, ése será el regalo.

Salimos a la ciudad, en Le Marais, a buscar un buen caviste (tiendas especializadas en vinos). Uno que sepa aconsejar y recomendar. No basta que conozcan los vinos por nombres o regiones, debe conocerlos por su gusto y explicarlo.

En un radio de dos cuadras recorrimos al menos 5 cavistes. Al final encontraron uno que les convenció. Demoraron más de una hora en realizar la elección de la pequeña cava. Serían 5 vinos y una buena champaña. No debía exceder de 300€, presupuesto acordado por los amigos.

Discutían sobre qué vinos, sobre qué sabor, sobre la complejidad. Paul negaba aceptar vinos de ciertas regiones. Christophe trataba de calmarlo. El caviste los paseaba por la tienda haciéndoles sugerencias. Yo los miraba un poco atónito, pero muy interesado.



Al final lograron la elección. Se veían satisfechos. Embalaron los vinos en una caja de madera. Sin moños ni papel festivo. Muy sobrio el empaque. Felices de lograr un buen regalo para sus amigos.

Yo tenía ciertas expectativas sobre mis días en París, pero jamás pensé en ver esto: la complejidad de elección de vinos en la tierra donde han nacido.

jueves, septiembre 27, 2007

Dios ya no es suficiente

Cada día es más común la búsqueda de la gente. Ayuda, consejo, iluminación, tranquilidad, amor, salud, dinero, etc. Todos andan necesitados de ayuda. Y todos andan buscando como satisfacer esa necesidad.

El mundo editorial reaccionó: miles de libros de autoayuda se publican día a día en el mundo. En la industria cinematográfica fenómenos como The Secret, que parecían venir del mundo underground, fueron vistas por miles y miles. A nivel empresarial los llamados coachs, aquellos que detrás de los grandes directores van guiando sus carreras, quizá eso de "detrás de un gran hombre hay una gran mujer" deja de ser cierto.

Ya el asistir al psicólogo es aceptado socialmente en esta ciudad desde hace mucho, ya se sabe que no se está necesariamente loco para asistir con uno. La media de los citadinos nos identificamos con las histeria del otro. Y se vuelve tema de sobremesa, plática de amigos al teléfono, de las madres afuera de las escuelas cuyos hijos tienen déficit de atención.

En los últimos años han nacido cursos de cuestionable ética y eficacia terapéutica. Según para vivir libres, para vivir plenos, para dejar "atrás los malos sentimientos y llenarnos de buenos". Nos prometen que nos harán seres de excelencia, líderes, que en tres o seis meses cambiaremos aquellos hábitos que nos tienen anclados al maldito pasado que no nos deja crecer. Con prácticas más parecidas a una secta, como aquella de Waco, Texas, y tantas otras que también nos rodean sin darnos demasiado cuenta.

En fin, la búsqueda está en todos lados, la búsqueda está en todos. Dios ya no es suficiente. Ahora ya pocas cosas nos ayudan a encontrar: ni el yoga, ni el feng shui, ni el karate, ni el coach, ni el secreto, ni vivir libre, ni los doce pasos de AA, ni la terapia lacaniana, ni Freud, ni siquiera Martha Stwart o los consejos de Oprah. Bueno, para hacer más grave la situación, ni los consejos al final de cada episodio de Esposas Desesperadas.

Pero todo problema trae una solución, los seres humanos nos adaptamos y nuestros sistemas crean lo necesario para lograr la contención de tanta gente. Ahora empiezan en México los "asesores filosóficos", que son filósofos con alma humana lejos de los pupitres, las aulas y los libros al final de las librerías. Caminan al lado, resolviendo y creando preguntas que resuelven y complican la vida; la verdad propia. Guían teniendo bajo el brazo todo el conocimiento milenario de la filosofía. Maravilla que nos ayuda a entendernos mejor.

miércoles, septiembre 26, 2007

Tube's buskers

En la ciudad de México es común encontrarse gente cantando en el metro. La mayoría simplemente canta y toca la guitarra para pedir dinero al terminar cada canción. Casi siempre son estudiantes o gente recién llegada a la ciudad que no encuentra trabajo o necesita ayudarse en sus estudios. Casi siempre son historias trágicas resultado de la hostilidad de la ciudad y la crueldad del sistema. Casi siempre acompañadas del discurso "como ustedes se dan cuenta yo no soy un gran cantante, pero el intento hago…"

En Londres la alcaldía sacó la iniciativa "Carling Live Underground Music" con el objetivo de evitar a esos cantantes "ilegales". Así a través de una audición seleccionan aquellos músicos con talento y les proveen un pequeño espacio en los pasillos del metro, se acompañan de su instrumento, un amplificador y un micrófono.

Las ciudades son hostiles y crueles en su mayoría. Los que las habitamos siempre tenemos prisa, siempre con los minutos contados. Aprendemos a no mirar demasiado alrededor. Algunos escuchamos música con audífonos, nos escondemos en libros, fingimos dormir o simplemente no observamos lo que pasa a nuestro alrededor. Londres no es la excepción.

Pero no es mi ciudad, yo no la habito, yo sólo estoy de pasada unos días. Y en la estación Picadilly me encuentro con uno de esos músicos: está tocando la flauta. Paso de largo, sigo mi camino, apenas lo miré. Tomo el metro y llego a Baker Street, debo cambiar de línea. En un largo pasillo, parece un tubo sumergido en el subsuelo, veo desde lejos una chica cantando con su guitarra. Se ve joven, quizá 25. Está cantando "you're still the one" de Shania Twain.

Estaba por pasarme de largo, como la multitud lo hacía, como lo haría en México. Pero entonces me detuve, a dos metros de ella había un par de asientos. Me senté y la observé, la escuché cantar. Soltó una mirada cómplice, como agradeciendo. Acepté ser su único público. Bromas de la vida, era yo "still the one" que la escuchaba. Terminó y solté un tímido aplauso que se perdió en los pasos de la gente que no dejaba de caminar cual desfile de Disneylandia. Entonces me fui.

Sí, las ciudades son crueles y hostiles. Pero siempre hay alguien que está dispuesto a escuchar, y así logramos vivir en ellas.

:: Busking


domingo, septiembre 23, 2007

Oranienburger Tor

Detrás de un viejo edificio en la parte este de Berlín, con su arquitectura típica del lado este, al que parecen no le han llegado las restauraciones, hay algo parecido a un enorme terreno, bien podría funcionar como estacionamiento durante el día, y el edificio aparentar estar abandonado. Esos lugares que uno imagina están habitados por pordioseros, drogadictos y perros sin dueño.

Es sábado por la noche y mi amigo me lleva a ese lugar. Ya desde la esquina se percibe que el lugar no está abandonado. Gente entra y sale por la puerta de más de 10 metros de alto. El lugar está vestido con luces, música, jóvenes y mucha cerveza. Pequeñas carpas hospedan servicio de bar. Los muros están pintados al estilo del arte graffitti, pedazos de madera, llantas de tractores y desechos son realmente el mobiliario y ninguno de ellos fue puesto por casualidad.

"Hay un bar mexicano, el Zapata, con la imagen del General en un muro de 3mts. Mi amigo necesitaba ir al baño, pero cobraban 3€ por sólo entrar al bar. A unos metros de la puerta de entraba estaba la puerta de salida, apenas 7 u 8. Rompiendo las reglas entró por ahí, y se ahorró 3€"

domingo, septiembre 16, 2007

Disculpe, ¿el baño?

La Bélgica que yo conozco no es aquella de Brujas, del Manneken Pis, de Bruselas o de Amberes. Es la Bélgica francesa de la provincia de Namur. De los 30km de radio entorno a la ciudad, Namur.

Como el resto de Europa en Bélgica muchas construcciones aún huelen a tiempo. A los muchísimos años que llevan ahí de pie. Las angostas escaleras, lo pequeño de los escalones, la madera que rechina al pisarla, lo fuerte de los muros, la calefacciones en los muros, el color rojizo-cobre que predomina.

De repente, en alguna de las tantas casas por las que pasé, pregunto:
-Disculpe, ¿el baño?
-Entra a la cocina y al fondo, frente a la estufa está el baño.
-Gracias.

¿Un baño en la cocina? ¿frente a la estufa? ¿y si…? ¿habrá alguien cocinando?

Luego me encuentro con una amiga en un café. Se ha casado, tiene dos hijos y recién compró una vieja casa a muy buen precio en las afueras de Lieja. Ha sido duro, pues como tantos jóvenes matrimonios aquí, ellos mismos han tenido que hacer las remodelaciones. Entonces me cuenta que la primer dificultad fue tener que construir un baño. ¿Un baño? -le pregunto- pero si un baño es tan parte de una casa como la cocina o un cuarto. Bueno no, en la casa que compraron vivía una viejita sola, en su generación acostumbraban asearse en la cocina, en la tarja. En aquel entonces los wc afuera de la casa eran también comunes.

Pero con la modernidad se establecieron nuevos parámetros de higiene. Pero siempre el dinero es un problema, y la gente tenía que construir el baño, el wc, cerca de la cocina, por la única cuestión de gastar menos en instalar complejas tuberías por toda la casa.

Entonces uno va entendiendo estas cosas que saltan, que parecen extrañas. Y se pierde la pena de pasar al baño entre papas y cebollas.

viernes, septiembre 14, 2007

La pesca de botellas en Berlín

¿Cuántas veces has comprado alguna bebida en botella de plático y al terminarla la tiras a la basura? Seguramente muchas, ¿verdad? Es lógico, una botella vacía es basura. Aunque en Berlín no completamente, una botella de plástico o vidrio vacía es dinero.
En esta ciudad se paga un depósito de 25 cents (de Euro) por cada botella, sin importar su tamaño. Es decir, que al comprar cualquier bebida embotellada se suma al precio esta cantidad. Que no es dinero perdido, pues al regresarlas a las tiendas deben devolver ese mismo importe de depósito en efectivo.
Muchos turistas no saben de esta práctica, así que tiran las botellas en cualquier bote de basura. Pero la gente local lo sabe; ya no es novedad ir a la pesca de botellas, mucha gente sin recursos lo hace, incluso hasta estudiantes. Encontrar lugares donde pescar es la práctica difícil... ¿el aeropuerto? ¿Tiergarten? ¿zonas turísticas? Casi todoso ellos están prácticamente sitiados.
Así que no salgas a pescar, toma conciencia, no sólo por tu dinero, por el favor que esta pequeña acción significa para el planeta entero.

lunes, septiembre 10, 2007

Tiergarten

En el centro de Berlín se encuentra el Tiergarten. Las 210 hectáreas con las que cuenta el parque lo hace posicionarse como el segundo más grande de esta ciudad.

En la parte en la que estoy se encuentra a no más de 200m de la Embajada de México, entre otras tantas, apenas a una veintena de metros la Av. Klingelhöferstraße, y la columna de la Victoria (Siegessäule).

Son las 16:00, 25° aproximadamente. Un hermoso día soleado en Berlín. La gente valora mucho el sol en estos lares. Estoy rodeado de gente: parejas, solitarios, grupos de amigos.

Esto podría ser un escenario común en cualquier otro parque, sin embargo aquí todos ellos están completamente desnudos. Tomando el sol. Rompiendo hasta el más escondido de los pudores se han desvestido y se asolean. Algunos leen el periódico, otros duermen boca abajo, unos miran sentados a su alrededor, algunos se abrazan, platican, en fin, lo mismo que se haría con ropa.

No sé cual sea aquí el límite, la delgada línea entre la desinhibición y el exhibicionismo. Por la actitud tan desenfadada de la gente pienso que efectivamente, sólo es desinhibición.

Se conjugan edades y tipos de físicos como lo hacen los verbos del castellano. Una mezcla heterogénea de seres.

Un pareja (heterosexual) llega, caminan con la carreola al frente entre los cuerpos blancos desnudos. Se abren paso y como el resto, buscan su lugar idóneo. Se sientan, sin importunarse, sin realmente fijarse en su alrededor. Vestidos, se quedan un rato. En este punto, hasta me parece extraño verlos vestidos.

El sol se esconde detrás de los árboles lentamente, anunciando su partida. Poco a poco, despacio, uno a uno se van levantando. A manera de ritual se visten. Guardan sus cosas, toman sus bicis y regresan a la ciudad, apenas a unos metros de aquí.

domingo, septiembre 09, 2007

El orden de Berlín

Es cierto, en Berlín las cosas funcionan con estricto orden. El respeto a los peatones, el cruce de las avenidas, los lugares para fumar, en fin, todo es muy ordenado; el olor del caos no es algo que se huela cerca. Ni parece ciudad, bueno, no al tipo de ciudad en la que vivo.

Así, Pablo y yo esperábamos el camión, estaba lloviendo fuerte, nos protegíamos en la parada. Se trataba de contar lo minutos, siempre llegan a la hora los camiones. Con lo que no contaba es, que el poste donde se indican los horarios de la ruta estaba a unos seis metros de nosotros, distancia insignificante, sin embargo no con tremenda lluvia.

El camión se aproximaba, no hice demasiado esfuerzo en moverme de la parada, pensando que como pasaría en México, el chofer se compadecería de nosotros y se estacionaría lo más cerca posible para evitar mojarnos.

Pero olvidé que estaba en Berlín, donde todo es demasiado ordenado. El chofer se paró justo en lugar que le correspondía, a seis metros de nosotros. Corrimos, nos mojamos y nos soltamos a reír.