domingo, mayo 20, 2012

D19 del 28 fmx


Llega el último día, el final. Cúmulo de sensaciones y sentimientos. Normalmente este día sólo hay un evento, la clausura con un concierto masivo al aire libre, en mis cinco festivales, estas han sido las clausuras:

2008: Goran Bregovich e Instrumenta Oaxaca en la Plaza de Santo Domingo
2009: Balkan Beat Box y Asian Dub Foundation en el Zócalo
2010: Bomba Estéreo y Nortec en Plaza de la República
2011: Novalima y Toy Selectah en Plaza de la República
2012: Panóptica, Banda Regional Mixe, Sonidero Mestizo y otros en Plaza de la República

Una vez que termina el concierto tenemos un pequeño convivio en el backstage, un momento donde nos encontramos todo el equipo con un alivio de haber llegado, ya mucho más relajados que todos los días anteriores. Un gran momento para compartir con quien tanto se ha compartido. Distantes y cercanos, pasamos las últimas horas juntos. Esto es un decir, porque si bien una parte muy importante del trabajo termina, no es lo único que debe suceder para que exista el Festival, y aún estos días y los meses por venir, habrá mucho que hacer.

Pero es un final. Te sientes más liviano. Ya nada es inminente. El cotidiano recobra sus tiempos y su ritmo.

Hay algo de nostalgia. El primer Festival fue muy extraño por ejemplo, llegar a la oficina al día siguiente y no tener tantos correos por atender, el teléfono antes inclemente, ahora silente; quien de plano ya no te toma la llamada; en fin. Es como cuando te bajas de la montaña rusa y tardas un par de metros en poder caminar con normalidad.

Otros hablan de la depresión post festival. Un estado de ánimo generalizado que sucede los primeros días cuando ha terminado. Quizá son las sustancias que se producen y se dejan de producir. Sí, algo sucede los días después que no te sientes igual.

La clausura es el momento añorado, porque sabes que lo lograste, sabes que volverás a ver a tus amigos, a estar con tu familia, a hacer tus cosas. Se quita la pausa en la vida.

Por primera vez llego a la clausura de mi quinto Festival. Por quinta vez veo las luces del escenario apagarse, ver a los técnicos como soldados desmontar todo para que al cabo de un par de horas, casi parece que nada sucedió.

El último día ya todo el Festival es un recuerdo, es la anécdota que se contará el día siguiente entre ojeras y café. El último día de Festival es la recta final para el siguiente par de meses concluir con reportes y entregas.

En este mi quinto Festival me tocó tomar el micrófono y decirles a los miles de asistentes: gracias, nos vemos en 2013.

Voz en off Clausura 28 fmx by ciudadanomx

sábado, mayo 19, 2012

D18 del 28 fmx

Mi primer Festival sucedió en abril de 2008; los siguientes tres, en marzo; este último, pues ahora, en mayo. Y mayo es el mes de mi cumpleaños, y justamente el día 18 del Festival es mi cumpleaños.

Casi todos mis cumpleaños he trabajado, disfruto que sea así. Este fue diferente, decidí no trabajar. Darme un regalo: ser público en el concierto de Antony and the Johnsons, que vino sin los Johnsons, pero tocó con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México. Yo realmente conocí a Antony, hace dos años, cuando supe por primera vez que se habían iniciado los acercamiento para traerlo. No sucedió hasta este año.

Y en estos dos años fui conociendo más su música, hasta hacerme casi un fan. Así que cuando vi algunos de los primeros borradores de calendario del Festival y este día 19 estaba Antony, supe que este día habría de hacerlo mío, regalarmelo.

Fue una sensación extraña llegar al teatro sin gafete, alejarme de las taquillas y la mesa de relaciones públicas, tomar mi boleto y entrar 15 minutos antes, sentarme y esperar el inicio; poner el silencio el celular y conectarme completamente con el cantante. Así, un concierto emotivo, profundo, conmovedor y único.

Reafirmo: el festival son experiencias irrepetibles y extraordinarias. Agradezco que en mi quinto Festival me regalé haber sido público una noche.

viernes, mayo 18, 2012

D17 del 28 fmx

Al pensar en el equipo de trabajo cuando entré al Festival, me quedé pensando en los cambios que desde entonces han sucedido. Estos cinco festivales los cambios en el equipo han sido constantes, variados y determinantes.

Para contextualizar mejor: existe un equipo de trabajo que trabaja de manera permanente a lo largo del año, conforme se acercan las fechas del Festival, otros tantos se integran de manera temporal, sobre todo en el área de producción.

Han sido años de muchos cambios al interior de la organización, sobre todo considerando que la primera directora del Festival duró doce años en el cargo, su relevo estuvo siete. Posteriormente los periodos han sido más cortos. Sin embargo a lo largo de esta última década ha habido cierta continuidad en el equipo, hoy día algunos de los que trabajan en el Festival suman más de 10 años.

Desde mi entrada inició un periodo de muchos cambios, más constantes en el área de comunicación, prensa, de relaciones públicas y por último en programación, área que ha trabajado con el mismo director desde 2009.

Cada cambio involucra nuevas formas de trabajar en el equipo. Como cualquier organización los procesos de resistencia al cambio, de romper paradigmas internos han sido diversos, desde mi perspectiva muy enriquecedores, pues siempre los cambios traen consigo nuevas y mejores practicas, así como la repetición de fórmulas probadas en su impacto.

La adaptación es un valor esencial en la gente. No sólo en lo labora, en muchas áreas de la vida. Aprender a reaprender es muy importante. Un trabajo en un lugar que cada año busca no sólo mantener el estándar de calidad artística, pero incrementarlo y tener mayor contundencia, habilidades en la mejora continua así como en la implementación de mejores prácticas es trascendental.

Y es que este Festival se ha enriquecido con la experiencia de grandes profesionales que hoy día ocupan lugares privilegiados en la industria cultural. Para muchos, este Festival ha sido una gran universidad, y todos, le siguen guardando un gran cariño.

jueves, mayo 17, 2012

D16 del 28 fmx

En 2008, cuando entré al Festival, me sorprendió descubrir que el staff del Festival era un pequeño mosaico intercultural: un francés, una ecuatoriana, una puertorriqueña, un costarricence y varios estados de la República representados. Una mezcla heretogénea de personalidades y nacionalidades, conjugados gracias a la magia y la pasión por el Festival.

El equipo de trabajo representaba en aquél momento un reflejo de la diversidad geográfica que alimentaba la programación misma, y si bien, adaptarse a un equipo de trabajo conlleva sus retos, adaptarse a un ambiente con referentes distintos, también lleva sus retos particulares.

A pesar del estrés, la presión, los implacables deadlines, las discusiones, los enojos, los radio-pasillo, y todo eso que sucede en las oficinas, el gozo por crear un Festival, así, con mayúscula, la pasión por el trabajo cotidiano que se verá reflejado en un escenario era suficiente para desde entonces haber sembrado la semilla de la amistad con mucho, primero compañeros de trabajo, y hoy día amigos.

Al cabo de cinco festivales el equipo ha cambiado, si bien no es ya un mosaico intercultural y con un equipo predominantemente mexicano, hay esa semilla de apertura, de gozo por lo diverso, de respeto, tolerancia e inclusión, que lo hace un buen lugar para trabajar.

miércoles, mayo 16, 2012

D15 del 28 fmx

Hoy me preguntaron: oye, ¿entonces tú estás en lo del Festival que trae a Antony? Orgulloso respondí que sí. Después me preguntaron: ¿y también estás en el Festival del Centro Histórico? Entonces puse esta mirada: ¬¬

Hace 28 años, cuando fue creado, se hizo con el nombre de Festival de la Primavera en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Digamos que quizá tuvieron opciones más largas y escogieron esa. Años después se cambio a Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Bajo la dirección de José Areán el patronato lo nombró como Festival de México en el Centro Histórico, y hasta 2005 ese mantuvo aquella figura "del angelito" se mantenía como una constante en la gráfica del Festival.

Finalmente, o casi, en 2010 se decide cambiar a fmx Festival de México. Nombre que ya había sucitado debate interno y cuando fue anunciado las opiniones de mucha gente empezaron a surgir.

A partir de este 2012 se ha intentado recolocar el apellido Centro Histórico en materiales de difusión.
Mi posición siempre ha sido: me gustó el cambio, me gustó el fmx como marca, me gusta el potencial que tiene. Aunque he diferido en la estrategia de posicionamiento, pues a pesar de las tres ediciones en las que se ha usado el nombre fmx Festival de México sigue sin entrar en el imaginario de la gente.

Creo que aún tenemos un tarea pendiente, una clara estrategia de posicionamiento, porque el valor esencial que crea un lazo emocional del público con el Festival ya está: la calidad y trascendencia de sus artistas.
Recuerdo ahora algo que escuché en una conferencia sobre libro electrónico en 2010: lo único que tenemos seguro, es que todo va a cambiar.

Abracemos pues el cambio. (Aunque muchos no tengan claro donde trabajo)



martes, mayo 15, 2012

D14 del 28 fmx

Nunca le he llamado a mis amigos que trabajan en bancos a pedirles dinero, tampoco con aquellos que trabajan en editoriales para pedirles libros, ni siquiera con los que trabajan en el gobierno a pedirles un puesto de aviador.

Las solicitudes cotidianas de cortesías son muchas en estas épocas, las hay de todas, desde las disimuladas, otras descaradas, los que te lo exigen como si fuera tu obligación, los que te amenazan, los que ruegan, en fin. La verdad es que no hay nada más difícil que sacar cortesías cuando para el Festival, como asociación civil, tiene una meta por cumplir en taquilla.

Hay quien las merecería, hay a quien me encantaría negárselas, hay quien no puede pagar y no las pide, hay quien puede pagar y las pide. Con el tiempo, uno aprende a decir no, apegarse a un criterio.

Muchas historias suceden cada día, muchas tan iguales y repetitivas, otras únicas y excepcionales; por ejemplo, hace unas semanas habló una persona dispuesta a viajar desde Sudáfrica para ver a Antony and the Johnsons, nunca pidió una cortesía, simplemente pidió poder pagar el boleto cuando llegara a México.

Todo artista merece un pago por su trabajo, todo equipo profesional merece un sueldo por su trabajo, todo proyecto cultural merece ser autosustentable. Nosotros como público aún tenemos camino por recorrer para aprender a apreciar y a pagar.

lunes, mayo 14, 2012

D13 del 28 fmx

El Festival nació hace 28 años como iniciativa de un grupo de ciudadanos que decidieron tomar acción para rescatar el Centro Histórico de la Ciudad de México. Comprometidos con su comunidad y el disfrute de las artes, fue esta fiesta cultural la vía que abrió camino y ha participado éxitosamente en lo que hoy es el Centro como espacio público. Los pioneros ciudadanos del Festival sumaron a una causa que después abrazó el gobierno electo del DF y así, poco a poco el resto de los ciudadanos nos fuimos uniendo, primero como público y en mi caso, como empleado de esta asociación civil.

Quizá hoy día el objetivo que dio vida al Festival se ha difuminado, en cierto sentido es una tarea completada, por supuesto que aún hay mucho más que hacer y rescatar, por ello sigue existiendo el Festival, su labor va más allá de los 19 días de fiesta, proyectos continuos como Restauración y el Coro de Niños Cantores del Centro Histórico son muestra de ello.

Trabajar por un proyecto con esta historia, con este noble fin no puede más que inspirarte para llevar la voz a otros lugares, a otras personas, esperando que se contagien de lo que vives cada día, y por supuesto que se sumen.

Esta mañana tuve oportunidad de encontrarme con un patrocinador, hablamos sobre este Festival, lo que ha podido ver, la sorpresa que resultó la Blanca Nieves del Ballet Preljocaj y terminamos hablando brevemente de los quince años que han patrocinado, como en medio de las crisis económicas cuando las empresas se plantean recortes, proyectos como el Festival se perciben más como un gasto y no como una inversión en sus esquemas comerciales. Me contó como luchó por el Festival, ahí, en su trinchera, porque nos conoce, porque lo ha vivido, porque como los fundadores del Festival entendió la importancia de un proyecto así.

Me dio mucho gusto saber, que más allá de la confianza que año con año han refrendado, han luchado por mantener al Festival en sus presupuestos. Saber que 28 años después sigue habiendo, además de empresas e instituciones de gobierno, personas que creen en el Festival.

Y tal como lo hicieron quienes lo crearon, siguen tomando acción. No es este el espacio para extender un agradecimiento, pero simplemente y de manera muy personal, expresar mi reconocimiento.

domingo, mayo 13, 2012

D12 del 28 fmx

Este domingo no tuve Festival. Por supuesto había actividades, pero ninguna en la que yo tuviera que estar. Y para ser franco, un día que necesitaba después de 15 días intensos sin parar.

Lo que sucede es que el Festival es como una locomotora, una vez que arranca no para. Apenas desaceleras y el cuerpo te empieza a cobrar la factura, sueño, cansancio, dolor de cabeza, etc. Llega un momento donde debes parar para poder dar a los 8 días que faltan.

Este quinto día doce no tuve Festival.

sábado, mayo 12, 2012

D11 del 28 fmx

En mi primer festival preguntaron: ¿quién puede dar los agradecimientos en voz en off? Levanté la mano. Así en ese Festival iba del Teatro de la Ciudad al Palacio de Bellas Artes para tomar un micrófono y leer un texto que decía "El Festival de México en el Centro Histórico agradece el apoyo de..."

Sé que nadie se fijaba en ese anuncio, pero a mí me emocionaba el sólo pensar que mi voz se escuchaba en un lugar donde se han escuchado los mejores sonidos. Me ponía nervioso como si fuera uno de los artistas, me concentraba como si fuera yo quien daba función y me sentía orgulloso de haberlo hecho.

Ese año me pidieron hacer voz en off en Bellas Artes para la ceremonia de entrega de la Medalla al Mérito, entonces mi texto duraba poco más de 3 minutos. Mis nervios se incrementaron, pero así mi alegría al haberlo hecho.



Desde entonces y cada año he sido la voz de esa ceremonia, siempre me emociona tanto como me pone nervioso.

En 2009, para el festejo de los 25 años del Festival fui maestro de ceremonias de la inauguración en el Teatro de la Ciudad. Por primera vez salí del backstage y tomé lugar en el podio sobre el escenario, frente a mí el Teatro abarrotado, al lado mío, mi jefe, el presidente del Festival, autoridades de cultura y Marcelo Ebrard. Semejante cuadro de personas exaltaba mis nervios al máximo y confieso que aún más que Ebrard, mi jefe de aquél entonces.

En 2010, para el Festival 26, grabé los spots de la campaña de radio del Festival. Curiosa sensación esa de ir escuchando el radio y toparte con tu voz.

Spot fmx 26 - Lecciones de tinieblas

Spot fmx 26 - Radar

En fin, la historia es que un día de marzo en 2008, a pesar del temor, levanté la mano para tomar un micrófono y decir algunas palabras. Desde entonces han refrendado la confianza en mí y me han permitido hacer una de las cosas que más he disfrutado en estos cinco festivales: ser una voz que corre por el aire, se mete en los oídos y desaparece... hasta el año siguiente.

viernes, mayo 11, 2012

D10 del 28 fmx

La vida en un festival, al menos en este y desde lo que a mí me ha tocado vivir: cada mañana llegas a la oficina con una serie de pendientes por resolver, después se agregan los nuevos, y otros tantos, y unos más; al final del día, pasaste resolviendo pequeñas crisis, pequeños conflictos, todos inesperados e inusitados.

¿De qué se compone un día en tiempos de festival? Recuerdo mi primer día de trabajo, allá en 2008, antes de llegar a la oficina pasé a comprar una agenda. Apenas entré en la oficina y me absorbió una vorágine de asuntos que nacían, morían, maduraban a una velocidad que al final del día no recordaba con exactitud todo lo hecho y llené ocho hojas de la nueva agenda.

Pasaron unos tres días y sentía que había trabajado más de una semana, ya los apuntes en la agenda sobrepasaba el mes en cuestión y acabó con el fin para el cual fue concebida, su existencia se reducía a una libreta de apuntes. Pobre ella.

Hoy podemos decir que estamos justo a la mitad de este mi quinto Festival. En mi mente, esas pequeñas cosas de las que se han compuesto los pasados diez días se han difuminado, rápidamente se han enterrado, supongo que algo sucede en mi mente que debe dar cabida a todo lo que ha de llegar.

Todo pasa rápido, todo se vive rápido y al final, ese gran sabor de boca cuando los aplausos terminan y se cierra el telón.

(Y así, hasta el siguiente año)


jueves, mayo 10, 2012

D9 del 28 fmx

Alguna vez hablábamos que el Festival creaba experiencia irrepetibles. Hoy confirmo que es cierto.
El programa siempre es tan criticado como festejado, como se dice, todo depende del cristal con que se mire.

Una constante siempre ha caracterizado a este Festival, muchos artistas que nunca se han presentado en México.

Quizá, más allá del efecto natural de una buena puesta en escena o un concierto, son esos artistas los que hacen del fmx Festival de Mexico un generador de experiencias irrepetibles.

Diego El Cigala, Wynton Marsalis, Herbie Hancock, Patti Smith, Antony and the Johnsons, Enrique Morente, Goran Bregovich, Shen Wei y hoy Seun Kuti han pisado escenarios mexicanos gracias al Festival.

Sí, para muchos resulta elitista, para otros excluyente de los artistas nacionales, pero yo pienso que al ser una iniciativa ciudadana tiene la libertad de elegir, lejos de la línea de una política gubernamental, de los caprichos de algún encargado de la cultura local, o del pago de favores entre cuates y compadres.

Armar el programa artístico del Festival no es tarea fácil para los que la hacen, saben que en su mente está lo que será el corazón que bombeará la sangre por las venas transitadas por autos, ciclistas y peatones.

Hoy Seun Kuti hizo arder El Plaza al ritmo de su original african music y los músicos que acompañaron a su padre, Egypt 80. Desde hace dos o tres años se había pensado en él para presentarlo en el Festival, ya me había tocado sacar información sobre él para presentar a patrocinadores; pero hasta hoy se materializó.
Y fue, una experiencia irrepetible.

miércoles, mayo 09, 2012

D8 del 28 fmx

Cinco ediciones del Festival e incontables personas hay cruzado por mi vida. Algunas se han mantenido cercanas, otras no tantas, unas más en absoluto. Pero estos festivales se han escrito también con la mano de muchos otros que han compartido un poco de este camino.

Han sido años de cambios en el equipo. Pocas personas nos mantenemos a lo largo del año, y en tiempos del Festival el equipo crece. Muchas caras pasan una vez al año, es como dejar una pausa y volvernos a ver con una sonrisa.

No me puedo quejar, con grandes personas he podido compartir, de grandes personas he podido aprender.

Esta familia extendida con la que pasamos extraordinarios momentos, estrés, lágrimas, corajes, pleitos, etc. Este trabajo levanta pasiones, como gente apasionada y entregada. Defendemos lo que nos corresponde, peleamos por lo que queremos y trabajamos unidos para lograr un gran Festival.

martes, mayo 08, 2012

D7 del 28 fmx

El quinto día siete del Festival me puso a pensar en todo aquello que se posterga, que se pausa, que se deja para después. El trabajo cobra una dimensión prioritaria que no pasa por la razón, uno simplemente va reaccionando por impulso hasta cumplir con lo que se tiene que hacer para que todo en escena suceda.

Uno es sólo una pequeña parte de un equipo que es la fuerza real que crea y mueve al Festival; pero sin cada uno de nosotros, el equipo no estaría completo, y todo podría no suceder.

En mis primeros Festivales me la pasaba disculpándome con amigos por no llegar, con la familia por no poder ir, todo a última hora. Una parte de mí pensaba que en algún momento terminaría de trabajar, cosa que no sucedía.

Quizá la cumbre de este vertiginoso ritmo de trabajo sucedió en 2010, cuando trabajé siete días a la semana durante casi dos meses. Fue entonces que aprendí a postergar, a dar aviso a mis círculos de mi próxima ausencia, entonces dejé de pedir disculpas por no llegar, y empecé a recibir muestras de apoyo y llamadas continuas de mis amigos en horas no comunes para muchos de ellos.

Es difícil postergar, ausentarse, perderse los pequeños y grandes sucesos que van pasando. Pero así es. Es lo que hay que hacer. No puedes entregarte un poquito a este tipo de trabajo, no puedes contabilizar las horas esperando sean reflejadas en un cheque, no puedes pretender llamar al sindicato para quejarte.

El Festival es ese estruendoso aplauso cuando una función terminó. El Festival es una persona acostada en su cama con una tremenda sonrisa porque esa noche vio algo que no olvidará. El Festival es dos amantes ocultos en un te amo a medianoche. El Festival es las lágrimas de un espectador conmovido por la música. El Festival es los ojos abiertos por el asombro de ver algo que parece fuera de esta realidad.

El Festival son 19 días, son muchos artistas, sedes y personas. El Festival es el público entero. El Festival somos nosotros que lo trabajamos cada día durante todo el año. El Festival es mi familia a lo lejos. El Festival es mis amigos esperando.

El Festival es un tiempo en que todo se posterga para dar cabida al aplauso del público.

lunes, mayo 07, 2012

D6 del 28 fmx

Casi sin darte cuenta pasan los días y llegas a éste, el día seis, en una especie de estado de cruda, que suma el cansancio, los días largos, el estrés de lo inesperado y otras tantas cosas que ahorita no recuerdo, porque ya estoy bien cansado.

Este quinto día seis ha sido lunes, día de poca actividad. Este año teníamos programada una obra de teatro y un par de conciertos. En comparación con los eventos que hubo desde la inauguración resultan significativamente más pequeños y por ende menos carga de trabajo.

Después de vivir días tan intensos como los primeros cinco, provoca curiosas sensaciones tener una día así, como que algo hace falta, como que no es suficiente.

Lo malo de disminuir la actividad es que te das cuenta que estás cansado, es muy fácil no hacerlo cuando vas contrarreloj, y no saberte cansado te mantiene alerta, atento, con vigor.

Por eso estos días son como una cruda después de una gran noche de copas.

Aunque a diferencia de cualquier otro D6 que haya sucedido o que esté por suceder, éste ha traído una de las más grandes experiencias que he vivido en el Festival. No tomé fotos, no hice checkin en foursquare, ni tuitié nada, simplemente me dejé vivirlo para procurar registrar en la memoria el sonido de una voz entre paredes que alguna vez otras voces escucharon.

domingo, mayo 06, 2012

D5 del 28 fmx

La constante durante el Festival son las cosas no previstas, las pequeñas situaciones que retan nuestra capacidad de reacción.

Empieza el día con una agenda planeada, pero apenas basta que suene el teléfono una vez para que se desecandene una secuencia de sucesos que requieren ser resueltos inmediatamente.

Y justo ahí, para mí, radica la pasión que otorga este trabajo, esos pequeños retos que debemos afrontar, que sumado uno tras otro hacen de cada día un motivo de festejo... y cansancio.

Muchas veces son agobiantes y uno se concentra en las quejas originadas en este agobio, pero apenas te relajas, y recuerdas todo lo que vale la pena.

Como había dicho, quizás no puedas preveer con total exactitud la naturaleza precisa de cada situación que llegará durante el día, pero sabes que habrán de sucedes, cuales sean, y mantenerse alerta ayuda a responder.

Escribiendo esto recorde la frase con la que inicia el libro La Reina del Sur: "cuando sonó en teléfono supe que me iban a matar" y Teresa Mendoza empieza una huida que se convierte en travesía.

Algo así, en su justa dimensión, pasa cada día en el Festival.

sábado, mayo 05, 2012

D4 del 28 fmx

Un Festival va más allá de lo que sucede en los escenarios. Esto estuve pensando hoy. Ha sido común estos años que le gente me pregunté, después de decir dónde trabajo, "y trabajas todo el año?"

Pues sí, trabajamos todo el año. Por supuesto hay épocas de mayor carga y otras más ligeras.

"Y qué hacen el resto del año que no hay Festival?" es quizá la segunda pregunta que escucho. Pues bien, muchísimas cosas, y no pretendo hacer un recuento detallado, pero para que un artista llegue al escenario, muchas cosas debieron suceder, más allá de la producción, hubo un
área de relaciones públicas recaudando fondos, un área de comunicación trabajando la imagen y la información, un área de programación que pensó en el artista, le llamó, negoció y contrató, también a lo largo la parte administrativa cuidando los recursos para nóminas, gastos operativos y por supuesto, el presupuesto mismo de los eventos del Festival.

Y durante el Festival otras cosas paralelas a los escenarios suceden, comidas, cocteles, encuentros sociales, clases maestras, paseo de los artistas, entrevistas, gestiones de último momento, resolución de emergencias, en fin, muchas otras.

Y todas ellas son necesarias e inevitables, que sucedan anunque nadie las vea hace que el Festival sea posible, porque las dos horas de un concierto son sólo la punta del iceberg.

viernes, mayo 04, 2012

D3 del 28 fmx

Este quinto día 3 empezó como ningún otro: en el Museo de Frida Kahlo donde se llevaría a cabo la conferencia de prensa de Patti Smith, la madrina del punk, que por primera vez toca en México.

He de decir que yo no sabía mucho de Patti Smith hasta que supe formaría parte del Festival el año pasado. Pero al cabo de recibir el expediente, armar el propio para presentar a potenciales patrocinadores, escuchar su música y sobre todo, escuchar a aquéllos que la conocen y la siguen, empecé a entender la dimensión de Patti Smith.

En medio de las preguntas, Patti Smith pide una pausa para empezar a cantar People Have the Power. Entonces sucedió un momento mágico. La vibra de la artista, la vibra de los reporteros (que más parecían fans que reporteros), en fin, de la nada se creó algo parecido a un concierto íntimo y emocional.



A lo largo de cinco años una de las grandes riquezas que me ha dejado el Festival es conocer artistas que quizá no hubiera conocido, escuchar músicas que no acostumbro, ver montajes de teatro que no hubiera visto, en fin, no todo lo que desearía, no todos completos, pero grandes momentos han sucedido.

En el Festival 26, en 2011, una noche llevamos al bailarín de tap Savion Glover a un café veracruzano, esperando sembrar una semilla en él al ver a los jarochos bailar. Quizá algún día suceda, pero haber presenciado el encuentro de esos dos mundos hizo de la noche mágica.

Momentos mágicos, únicos e irrepetibles quedan en mí: de la edición 24 el concierto de clausura en Santo Domingo con Goran Bregovich; del 25 el espectáculo de danza Chunky Move y la clausura en el Zócalo con Balkan Beat Box y Asian Dub Foundation; del 26 la noche en Catedral con Le Poème Harmonique; y del 27 Andrew Bird e Israel Galván.



jueves, mayo 03, 2012

D2 (día 2) del 28 fmx

El D2 que nunca olvidaré sucedió en 2008, me tocó cubrir un evento en el Antiguo Palacio de Medicina. ¿Qué sucedió ese día? Pues, con apenas dos meses de haber entrado al Festival, con una carga de trabajo que apenas podía soportar, con un estrés tremendo cada día, esperé a que terminara el evento y me fui a mi casa, y ahí, me derrumbé, agobiado y vencido por un enorme Festival que sentía se me venía encima.

Los D2 posteriores han sido diferentes; algo en común: ya inició el Festival, hay una sensación de alivio en tanto todo lo que está por suceder es inminente. No hay marcha atrás. La presión es entonces, resolver en el menor tiempo posible, con los menores costos negativos posibles.

Este quinto D2 empieza en una conferencia de prensa, un proyecto español de teatro que se llama Pendiente de voto. Desde que vi la carpeta por primera vez, hace unos seis meses, me llamó mucho la atención. Hoy que escuché al director del montaje, Roger Bernat, me convencí que debo estar ahí.

Una constante desde que trabajo para el Festival, es que he tenido menos oportunidades de ver espectáculos, así, sentado, relajado. Casi siempre mi labor termina cuando ya empezó la obra o el concierto, muchas veces continúa mientras está corriendo, muchas otras me toca estar en un evento paralelo y no en el que quisiera. En fin, una parte de mí extraña ser público del Festival.

Sí, a veces siento que durante el Festival mi sueldo es para cubrir mi frustración de todo lo que no puedo ver y no por mi trabajo.

Aunque debo decir, para ser honesto, que trabajar en el Festival me ha permitido tener experiencias que como público nunca hubiera tenido, una de las más significativas sucedió en 2011, cuando pude ver bailar a Israel Galván desde una pierna del Teatro de la Ciudad, una experiencia que transportó a mi mente por lugares nunca visitados.

Quizá uno de mis grandes anhelos cuando llega el Festival es poder, desde atrás del escenario, ver un espectáculo, no sé porqué me gusta tanto, pero tantas veces me ha parecido el mejor lugar.

En fin, hoy el D2 terminó con un coctel en el Teatro de la Ciudad, después de la Blanca Nieves del Ballet Preljocaj.

Este D2 llego a casa simplemente cansado. Porque aun hay 16 días por delante de un gran Festival.

miércoles, mayo 02, 2012

No hay quinto malo: 28 fmx


Hoy inició mi quinto Festival. Llegué en 2008 antes de empezar la edición 24, hoy esta gran celebración cumple 28 años.
Inevitable ir viviendo como esos indicadores económicos que te hablan "del trismestre pasado", comparando el día de hoy con el del año pasado.
Si bien siempre hay situaciones inesperadas, sabemos que habrá estas situaciones, eso ayuda a afrontar el D1, es decir el día uno, el arranque.
Aunque decir que hoy inicia es un poco injusto. Creo que depende del área operativa la percepción del inicio. Por ejemplo, hace dos días los de producción empezaron a recibir artistas, a iniciar montajes en teatros, y esto sólo como una consecuencia de los meses previos en los que los correos, los contratos y los papeles fueron delineando lo que en los siguientes días serán experiencias llenas de emoción en el público.
Un año de trabajo, con sus épocas complicadas y otras relajadas, un equipo de 18 personas llegamos a esos días en los que un error tiene casi nulo margen para corrección, en los que los olvidos pueden quedar marcados en la memoria como una ausencia; días implacables que se vive a contrarreloj.
Estoy feliz de ser parte de una celebración que tanta gente lleva en el corazón, de saber que aporté algo que suma a la entrega de tantos para que al final de una función el público salga transformado.
Por quinta vez llego al D1, a la inauguración, el día que todo empieza; por quinta vez me preparo para vivir 18 intensos días; por quinta vez llego a casa con esa grata sensación de haber comenzado.
Por primera vez, vivo mi quinto Festival.