miércoles, junio 21, 2006

VOTO ÚTIL

Hoy escuché en el radio al menos cinco veces llamados de periodista y candidatos a los ciudadanos para ejercer el "voto útil". Es decir, si estoy pensando en votar por Patricia Mercado, cuya candidatura aparece con 2% en las encuestas, mi voto será inútil, pues no se irá a un ganador.

Entonces mi primera pregunta fue: ¿mi voto es útil para quién?. Así, reflexionando ese llamado me pareció una agresión y una estupidez.

Antes, en alguna mesa de café, he escuchado a más de un amigo mencionar que hay que votar por alguno que sí vaya a ganar, hacer útil mi voto. Y me vuelvo a preguntar: ¿para quièn es útil?
No he sentido mucho eco cuando digo que votaré según mis convicciones, no voto por ganadores, no voto por perdedores, voto por quien creo, con quien comparto una idea de nación, por aquél que refleja mi pensar, que se acerca a mi ideas. Entonces sí, mi voto es muy útil para mí.

¿Qué tiene en la cabeza aquél cadidato que promueve el voto útil? Un total rechazo a la individualidad, negación al derecho de cada quien de elegir, en el fondo ni una pizca de respeto por quien vota diferente. Es decir, promueve la homogeneidad, convertirnos a todos en borregos que perseguimos al ganador, cuando ni siquiera ellos están todavía tan seguros de ganar.
Convertirme en un voto, dejar de lado mi ciudadanía, es lo qué importa en este momento, lo que importa es que vote por él, porque sólo para él y sólo en ese momento mi voto le será útil.

¿Son útiles mis ideas? ¿mis posiciones? ¿mis puntos de vista? Evidentemente, en este momento no. Sólo importa que vote por él.

Me niego a aceptar o darle la más mínima cabida a semejante aberración, porque mi voto es útil, en tanto puedo ejercer mi derecho a votar por quien mi convicción y reflexión me señala. Ése es para mí el auténtico voto útil.

Me gustaría, utopicamente claro, que no exitiera semejante llamado, aún menos de periodistas, en cambio, fomentar la reflexión individual, el acercamiento a los candidatos, la promoción de encuentros entre candidatos y ciudadanos sin un podium como barrera, un debate con la gente, no entre ellos que se saben sus marranadas, que respondan a las preguntas de la gente, no a las de aquellos que deben acatar sus censores.

martes, junio 13, 2006

De porno y de tortas.

El Centro Histórico ofrece todo tipo de entretenimientos, desde los más familiares hasta los más sórdidos. A mí siempre me han gustado más los sórdidos. Así, este fin de semana recordé mi visita hace ya algunos años al Cine Teresa.

El ambiente ahí dentro es algo difícil de describir. Hombre de todas edades, hombres de todas clases sociales, de todas razas, con diferentes intereses, con variadas búsquedas. Todos hombres en el primer piso, ahí, el acceso a mujeres está restringido, pues ellas pueden pasar al segundo piso.

¿Qué sucede ahí? El cine es grande, muy grande, con estatuas tipo griegas enmarcando la gran pantalla en la que se proyecta cine porno, así en grandote, con un sonido pésimo y opaco. En la paredes laterales cercanas a la pantalla una serie de hombres están recargados contra el muro, otros pasan caminando frente a ellos. En las butacas posteriores, y laterales algunos encuentran acción... lo que no saben es que a muchos de ellos se las cobrarán, por que hay cosas que no van incluídas en el boleto. En la parte central de las butacas es la más tranquila, señores de avanzada edad, chavitos de secundaria, todos ellos gozando del placer solitario. En los baños los mingitorios son solicitados, sólo que a diferencia de lo esperado, no se usan para orinar.

Así, susurros, miradas, discretos gemidos, respiraciones... todos ellos, todos hombres, buscan algo en el cine Teresa, esperan que pase algo, o sólo andan ahí, pasando el momento.

Y entre los pasillos de las butacas, como enmarcada por una penetración en la pantalla, aparece una mujer, que sin recato y violentando semejante ambiente grita: "¡Tortas! ¡tortas de jamón! ¡a 10!"...

¿Acaso también suceden "esos" antojos en semejante lugar?