domingo, agosto 31, 2008

Iluminemos México



El Zócalo se pinto de blanco y miles de veladoras blancas llenaron simbólicamente de luz a esta república.
Contradiciento la cantidad de gente, el silencio estaba presente. La mayoría completamente en blanco, la mayoría cargando veladoras. No había demasiado orden, la gente se aglomeraba en la parte poniente de la plaza. No había templetes y nadie sabía bien a dónde mirar, muchos preferían sólo ver la inmensa bandera mexicana al centro de la plaza.
Se escuchaban acentos citadinos poco usuales en las marchas que llegan al Zócalo, se percibía mucha gente que normalmente no asiste a las marchas en el Zócalo, algunos parecían haber confundido la marcha con una pasarela. Se agrupaban en familias.
Se había pedido a la gente abstenerse de pancartas o consignas. Sin embargo las había, contra Ebrard, contra políticos, que solicitaban encontrar algún secuestrado, etc. También se cantan¿ba el himno nacional a destiempo a lo largo del Zócalo. Unos jóvenes gritaban mientras brincaban "el que no brinque es ratero, el que no brinque es ratero".
Dieron las 20:30 y las campanas de la Catedral empezaron a tañir como señal de luto, después los altavoces se encendieron y todos entonaron el himno nacional. La euforia colectiva terminó con la consigna "sí se puede" que igual aplica en los partidos de futbol, en los mítines políticos o en esta marcha.
Empezó a llover y todo mundo se dispersó. La gente se iba satisfecha y conmovida, por las campanas, por el himno, por el ambiente.
Quizá la próxima semana nadie hable más de la marcha, quizá esta gente no participe en otros foros que ya existen, quizá nadie exija renuncias y todo lo que reste sea el acuerdo firmado por gobernadores de dudosa reputación y otros de comprobada corrupción.
Al menos esta noche, mucha gente que no alza la voz, lo hizo. En una sociedad como la mexicana, eso es algo, aunque nadie sepa qué pasará mañana.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece muy bien que la gente ejerza su derecho a manifestarse por las calles para reclamar lo que les ha sido arrebatado, sin embargo, considero que esta marcha puso de manifiesto su verdadero sentido, a saber:
1. Exacerbar las diferencias de clase que existen en nuestro país.

2. Generar consenso social en favor del endurecimiento de las penas.

3. Legitimar gradualmente la militarización del país.

4. Responsabilizar a un sector de la sociedad de la inseguridad social y no a los verdaderos artífices de ésta: el gobierno federal, las megatelevisoras y los grupos de narcotraficantes y paramilitares con quienes el gobierno tiene pactos y a quienes los medios solapan. (Recordemos que el año pasado una decena de militares violó multitudinariamente a una anciana indígena en Veracruz, acto por el cual nadie fue condenado.)

5. Evidenciar la actual participación de la iglesia en asuntos de política y sus claros nexos con los sectores ya citados: gobierno federal, televisoras y organizaciones criminales.

Recordemos que hasta hace unos meses, grupos de derecha crearon una consulta ciudadana para erradicar las marchas y tal parece que aún se valen de estas para ejercer colectivamente sus demandas.

Ahora bien, podríamos hacer un ejercicio de ver cuanto tiempo le dedicaron los medios "informativos" a dicha marcha y cuanto tiempo le dedicaron a tratar el tema de la mantanza en Acteal, las muertas de Cd. Juárez y tantos otros crímines, que obviamente no competen a los sectores empresariales ni federales.