La llamada que yo recibí al mediodía reportaba otras cosas. Por momentos se antojaba inverosímil, pero esto es México, un país más allá del realismo mágico o los dramas telenoveleros.
La balacera se extendió por diferentes puntos de la capital de los alacranes, como si fuera terreno de guerra. El infierno -dirían algunos-. Y la gente veía pasar, enmarcados por los truenos de cuernos de chivos, rifles y pistolas, primero a los polícias y detrás de ellos, los presuntos narcos.
A los primeros se les acabaron las balas y, literalmente, se echaron a correr; detrás de ellos venían los narcos y, literalmente, echando balazos.
Dicen que hubo más muertos. Más de los que reportaron el periódico. Los más: civiles. Los menos: los presuntos narcos.
1 comentario:
siento mucho que todavía por allá la gente humilde no pueda vivir tranquila su vida. a veces pienso que el ser humano no da para más y que estoy por la extinción de la especie. espero que mejoremos todos algún día. un beso
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