Mostrando las entradas con la etiqueta china. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta china. Mostrar todas las entradas

domingo, agosto 17, 2008

Gloria Trevi en Beijing

El conjunto residencial de Chaoyang (朝阳门) estaba compuesto de ocho edificios de 32 pisos cada uno. Al centro una pequeña plaza con jardines y espejos de agua donde desde las seis de la mañana se practicaba el tai chi chuan (太极拳) por personas mayores.

Ahí estaba la entrada al club house, edificio subterráneo de amenidades. Habías todas las que se pueden esperar en los grandes desarrollos que se construyen actualmente en la ciudad de México: alberca olímpica, gimnasio, business center, sauna, etc. más una amenidad inesperada: sala de karaoke.

En Beijing el karaoke está fuertemente arraigado, a la gente le gusta y por eso es parte de la oferta inmobiliaria.

Decidimos entrar y cantar; éramos cuatro mexicanos en la sala, jugando con algo que no es tan importante para nosotros. Empezamos a buscar canciones conocidas, había los típicos éxitos de la música en inglés, muchos asiáticos para todos desconocidos, y después de cantar algunas llegó el descubrimiento: Gloria Trevi.

Era 2003, Gloria Trevi estaba ya en Chihuahua presa. Y al otro lado del mundo, en un lugar inesperado, en el fondo de un libro con cientos y cientos de canciones, era ella la única mexicana presente.

domingo, agosto 10, 2008

Preámbulo de la desaparición de los hutongs

Algo extraño había en la ciudad, algo que no había notado antes... la ausencia de casas. No sé cómo pude no haberme dado cuenta de algo tan básico en lo que debiera conformar una ciudad. En fin, no lo había notado.

Solo puede ver una zona residencial, un poco en las afueras de la ciudad, pero en la parte central, la vivienda son edificios de 15 a 30 pisos. Claro, hay algunos de 6 tipo "multifamiliar". Me imagino a las cientos y cientos de familias que habitan en ellos. La ciudad es grande, y luchan por el espacio céntrico.
En lo que es Tiananmen y el área aledaña (el mero centro de Beijing) hay algo similar a casas, los hutongs. En realidad son viviendas populares que existen desde hace mucho tiempo; actualmente uno que otro extranjero las prefiere, de esos que gustan de lo "exótico" de los lugares. Son andadores estrechos, las fachadas son grises, al igual que los techos con la típica teja china. Un tanto sucios y de olores penetrantes, característicos de esta ciudad. Parecen un poco laberintos de tan enredados. Sin embargo en ellos se respira otro Pekín, uno que huele a tradición y realidad.
Tradición y realidad, que para mi no grata sorpresa, quizá se extinga en los próximos años... parece que hay cosas que no se quieren mostrar (tanto) en los Juegos Olímpicos Beijing 2008, y pienso que esos terrenos bien podrían traducirse en mucho dinero. Parece que los hutongs no serán en unos años lo que hoy son.


domingo, agosto 03, 2008

De compras en Beijing

Hay palabras que resuenan por todo Beijing: se escuchan en los mercados, en las tiendas, en las calles; no es chino, es inglés, bueno, lo que se habla de inglés.

-Flenla-, escribo tal cual se oye, es friend-a. -Luka-, es look-a. Hay más: -guda-, es good-a; -chipa- es cheap-a; -oka- es ok. Todos los chinos que venden algo, hablan al menos estas palabras. Es muy difícil ir más allá de ellas; de hecho, elaborar frases completas es esfuerzo vano, la mayoría no entiende más allá. Aún más, no decir las palabras como ellos las pronuncian, es igualmente una barrera para una buena negociación.
Y es que con estas palabritas, uno está del otro lado para lograr rebajar un precio hasta un 80%, es de locura. El segundo ingrediente es paciencia: uno puede mantenerse negociando durante veinte minutos el precio de un artículo... y se logra.

La calculadora pasa de mano en mano sin parar...
- Luka flenla, chipa chipa. Flenla ¿guda?
- No, no guda, no chipa flenla...
- Flenla, guda... oka oka, chipa.

Este diálogo lo podemos extender para que dure una hora... pero habrá valido la pena. Todo está en la entonación, los gestos... esto muy importante, porque son gente muy gestual. Y si uno payasea un poco, como lloriquear, les parece gracioso y ayuda a bajar el precio.
Pero con la negociación no se juega. Si uno logra bajar un precio hasta 80% y no compra, es probable que el vendedor, o vendedora, te tome violentamente por el brazo y te obligue a regresar a su puesto, comienza a gritar palabras en chino y todo el mundo voltea para mirar... más vale comprar.
(Este post es originalmente un email enviado a mi amigos en 2003, después de mi primer viaje a Pekín)