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miércoles, mayo 16, 2012

D15 del 28 fmx

Hoy me preguntaron: oye, ¿entonces tú estás en lo del Festival que trae a Antony? Orgulloso respondí que sí. Después me preguntaron: ¿y también estás en el Festival del Centro Histórico? Entonces puse esta mirada: ¬¬

Hace 28 años, cuando fue creado, se hizo con el nombre de Festival de la Primavera en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Digamos que quizá tuvieron opciones más largas y escogieron esa. Años después se cambio a Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Bajo la dirección de José Areán el patronato lo nombró como Festival de México en el Centro Histórico, y hasta 2005 ese mantuvo aquella figura "del angelito" se mantenía como una constante en la gráfica del Festival.

Finalmente, o casi, en 2010 se decide cambiar a fmx Festival de México. Nombre que ya había sucitado debate interno y cuando fue anunciado las opiniones de mucha gente empezaron a surgir.

A partir de este 2012 se ha intentado recolocar el apellido Centro Histórico en materiales de difusión.
Mi posición siempre ha sido: me gustó el cambio, me gustó el fmx como marca, me gusta el potencial que tiene. Aunque he diferido en la estrategia de posicionamiento, pues a pesar de las tres ediciones en las que se ha usado el nombre fmx Festival de México sigue sin entrar en el imaginario de la gente.

Creo que aún tenemos un tarea pendiente, una clara estrategia de posicionamiento, porque el valor esencial que crea un lazo emocional del público con el Festival ya está: la calidad y trascendencia de sus artistas.
Recuerdo ahora algo que escuché en una conferencia sobre libro electrónico en 2010: lo único que tenemos seguro, es que todo va a cambiar.

Abracemos pues el cambio. (Aunque muchos no tengan claro donde trabajo)



lunes, mayo 14, 2012

D13 del 28 fmx

El Festival nació hace 28 años como iniciativa de un grupo de ciudadanos que decidieron tomar acción para rescatar el Centro Histórico de la Ciudad de México. Comprometidos con su comunidad y el disfrute de las artes, fue esta fiesta cultural la vía que abrió camino y ha participado éxitosamente en lo que hoy es el Centro como espacio público. Los pioneros ciudadanos del Festival sumaron a una causa que después abrazó el gobierno electo del DF y así, poco a poco el resto de los ciudadanos nos fuimos uniendo, primero como público y en mi caso, como empleado de esta asociación civil.

Quizá hoy día el objetivo que dio vida al Festival se ha difuminado, en cierto sentido es una tarea completada, por supuesto que aún hay mucho más que hacer y rescatar, por ello sigue existiendo el Festival, su labor va más allá de los 19 días de fiesta, proyectos continuos como Restauración y el Coro de Niños Cantores del Centro Histórico son muestra de ello.

Trabajar por un proyecto con esta historia, con este noble fin no puede más que inspirarte para llevar la voz a otros lugares, a otras personas, esperando que se contagien de lo que vives cada día, y por supuesto que se sumen.

Esta mañana tuve oportunidad de encontrarme con un patrocinador, hablamos sobre este Festival, lo que ha podido ver, la sorpresa que resultó la Blanca Nieves del Ballet Preljocaj y terminamos hablando brevemente de los quince años que han patrocinado, como en medio de las crisis económicas cuando las empresas se plantean recortes, proyectos como el Festival se perciben más como un gasto y no como una inversión en sus esquemas comerciales. Me contó como luchó por el Festival, ahí, en su trinchera, porque nos conoce, porque lo ha vivido, porque como los fundadores del Festival entendió la importancia de un proyecto así.

Me dio mucho gusto saber, que más allá de la confianza que año con año han refrendado, han luchado por mantener al Festival en sus presupuestos. Saber que 28 años después sigue habiendo, además de empresas e instituciones de gobierno, personas que creen en el Festival.

Y tal como lo hicieron quienes lo crearon, siguen tomando acción. No es este el espacio para extender un agradecimiento, pero simplemente y de manera muy personal, expresar mi reconocimiento.

domingo, mayo 13, 2012

D12 del 28 fmx

Este domingo no tuve Festival. Por supuesto había actividades, pero ninguna en la que yo tuviera que estar. Y para ser franco, un día que necesitaba después de 15 días intensos sin parar.

Lo que sucede es que el Festival es como una locomotora, una vez que arranca no para. Apenas desaceleras y el cuerpo te empieza a cobrar la factura, sueño, cansancio, dolor de cabeza, etc. Llega un momento donde debes parar para poder dar a los 8 días que faltan.

Este quinto día doce no tuve Festival.

sábado, mayo 12, 2012

D11 del 28 fmx

En mi primer festival preguntaron: ¿quién puede dar los agradecimientos en voz en off? Levanté la mano. Así en ese Festival iba del Teatro de la Ciudad al Palacio de Bellas Artes para tomar un micrófono y leer un texto que decía "El Festival de México en el Centro Histórico agradece el apoyo de..."

Sé que nadie se fijaba en ese anuncio, pero a mí me emocionaba el sólo pensar que mi voz se escuchaba en un lugar donde se han escuchado los mejores sonidos. Me ponía nervioso como si fuera uno de los artistas, me concentraba como si fuera yo quien daba función y me sentía orgulloso de haberlo hecho.

Ese año me pidieron hacer voz en off en Bellas Artes para la ceremonia de entrega de la Medalla al Mérito, entonces mi texto duraba poco más de 3 minutos. Mis nervios se incrementaron, pero así mi alegría al haberlo hecho.



Desde entonces y cada año he sido la voz de esa ceremonia, siempre me emociona tanto como me pone nervioso.

En 2009, para el festejo de los 25 años del Festival fui maestro de ceremonias de la inauguración en el Teatro de la Ciudad. Por primera vez salí del backstage y tomé lugar en el podio sobre el escenario, frente a mí el Teatro abarrotado, al lado mío, mi jefe, el presidente del Festival, autoridades de cultura y Marcelo Ebrard. Semejante cuadro de personas exaltaba mis nervios al máximo y confieso que aún más que Ebrard, mi jefe de aquél entonces.

En 2010, para el Festival 26, grabé los spots de la campaña de radio del Festival. Curiosa sensación esa de ir escuchando el radio y toparte con tu voz.

Spot fmx 26 - Lecciones de tinieblas

Spot fmx 26 - Radar

En fin, la historia es que un día de marzo en 2008, a pesar del temor, levanté la mano para tomar un micrófono y decir algunas palabras. Desde entonces han refrendado la confianza en mí y me han permitido hacer una de las cosas que más he disfrutado en estos cinco festivales: ser una voz que corre por el aire, se mete en los oídos y desaparece... hasta el año siguiente.

miércoles, mayo 09, 2012

D8 del 28 fmx

Cinco ediciones del Festival e incontables personas hay cruzado por mi vida. Algunas se han mantenido cercanas, otras no tantas, unas más en absoluto. Pero estos festivales se han escrito también con la mano de muchos otros que han compartido un poco de este camino.

Han sido años de cambios en el equipo. Pocas personas nos mantenemos a lo largo del año, y en tiempos del Festival el equipo crece. Muchas caras pasan una vez al año, es como dejar una pausa y volvernos a ver con una sonrisa.

No me puedo quejar, con grandes personas he podido compartir, de grandes personas he podido aprender.

Esta familia extendida con la que pasamos extraordinarios momentos, estrés, lágrimas, corajes, pleitos, etc. Este trabajo levanta pasiones, como gente apasionada y entregada. Defendemos lo que nos corresponde, peleamos por lo que queremos y trabajamos unidos para lograr un gran Festival.

martes, mayo 08, 2012

D7 del 28 fmx

El quinto día siete del Festival me puso a pensar en todo aquello que se posterga, que se pausa, que se deja para después. El trabajo cobra una dimensión prioritaria que no pasa por la razón, uno simplemente va reaccionando por impulso hasta cumplir con lo que se tiene que hacer para que todo en escena suceda.

Uno es sólo una pequeña parte de un equipo que es la fuerza real que crea y mueve al Festival; pero sin cada uno de nosotros, el equipo no estaría completo, y todo podría no suceder.

En mis primeros Festivales me la pasaba disculpándome con amigos por no llegar, con la familia por no poder ir, todo a última hora. Una parte de mí pensaba que en algún momento terminaría de trabajar, cosa que no sucedía.

Quizá la cumbre de este vertiginoso ritmo de trabajo sucedió en 2010, cuando trabajé siete días a la semana durante casi dos meses. Fue entonces que aprendí a postergar, a dar aviso a mis círculos de mi próxima ausencia, entonces dejé de pedir disculpas por no llegar, y empecé a recibir muestras de apoyo y llamadas continuas de mis amigos en horas no comunes para muchos de ellos.

Es difícil postergar, ausentarse, perderse los pequeños y grandes sucesos que van pasando. Pero así es. Es lo que hay que hacer. No puedes entregarte un poquito a este tipo de trabajo, no puedes contabilizar las horas esperando sean reflejadas en un cheque, no puedes pretender llamar al sindicato para quejarte.

El Festival es ese estruendoso aplauso cuando una función terminó. El Festival es una persona acostada en su cama con una tremenda sonrisa porque esa noche vio algo que no olvidará. El Festival es dos amantes ocultos en un te amo a medianoche. El Festival es las lágrimas de un espectador conmovido por la música. El Festival es los ojos abiertos por el asombro de ver algo que parece fuera de esta realidad.

El Festival son 19 días, son muchos artistas, sedes y personas. El Festival es el público entero. El Festival somos nosotros que lo trabajamos cada día durante todo el año. El Festival es mi familia a lo lejos. El Festival es mis amigos esperando.

El Festival es un tiempo en que todo se posterga para dar cabida al aplauso del público.

jueves, mayo 03, 2012

D2 (día 2) del 28 fmx

El D2 que nunca olvidaré sucedió en 2008, me tocó cubrir un evento en el Antiguo Palacio de Medicina. ¿Qué sucedió ese día? Pues, con apenas dos meses de haber entrado al Festival, con una carga de trabajo que apenas podía soportar, con un estrés tremendo cada día, esperé a que terminara el evento y me fui a mi casa, y ahí, me derrumbé, agobiado y vencido por un enorme Festival que sentía se me venía encima.

Los D2 posteriores han sido diferentes; algo en común: ya inició el Festival, hay una sensación de alivio en tanto todo lo que está por suceder es inminente. No hay marcha atrás. La presión es entonces, resolver en el menor tiempo posible, con los menores costos negativos posibles.

Este quinto D2 empieza en una conferencia de prensa, un proyecto español de teatro que se llama Pendiente de voto. Desde que vi la carpeta por primera vez, hace unos seis meses, me llamó mucho la atención. Hoy que escuché al director del montaje, Roger Bernat, me convencí que debo estar ahí.

Una constante desde que trabajo para el Festival, es que he tenido menos oportunidades de ver espectáculos, así, sentado, relajado. Casi siempre mi labor termina cuando ya empezó la obra o el concierto, muchas veces continúa mientras está corriendo, muchas otras me toca estar en un evento paralelo y no en el que quisiera. En fin, una parte de mí extraña ser público del Festival.

Sí, a veces siento que durante el Festival mi sueldo es para cubrir mi frustración de todo lo que no puedo ver y no por mi trabajo.

Aunque debo decir, para ser honesto, que trabajar en el Festival me ha permitido tener experiencias que como público nunca hubiera tenido, una de las más significativas sucedió en 2011, cuando pude ver bailar a Israel Galván desde una pierna del Teatro de la Ciudad, una experiencia que transportó a mi mente por lugares nunca visitados.

Quizá uno de mis grandes anhelos cuando llega el Festival es poder, desde atrás del escenario, ver un espectáculo, no sé porqué me gusta tanto, pero tantas veces me ha parecido el mejor lugar.

En fin, hoy el D2 terminó con un coctel en el Teatro de la Ciudad, después de la Blanca Nieves del Ballet Preljocaj.

Este D2 llego a casa simplemente cansado. Porque aun hay 16 días por delante de un gran Festival.