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lunes, julio 20, 2009

Herida de Eduardo Lizalde

En 2006 encontré un libro de poesía y dentro este poema que se convirtió en uno de los que leo recurrentemente. Ayer me enteré que el autor recibió la Medalla de Oro de Bellas Artes. Así, que por dejar constancia, pues hoy lo he vuelto a releer, del gusto que me da:

"Si duele, déjala doler./ La piel es delicada,/ la luz la hiere, el aire la estropea./ La piel es lo más frágil: se encuentra al descubierto,/ perdió en el tiempo sus corazas y vellos animales./ Déjala que duela, que reduela,/ toda herida así es superficial,/ no llega al hueso,/ no carcome la entraña [...]/ Sólo una vez el cuerpo, aquel,/ el tuyo, el mío,/ serán heridos, como dicen, de muerte./ Una única vez,/ en una sola ocasión sólo,/ serán heridos todos esos cuerpos./ Y el arma que los hiera/ los destrozará gritando/ con su acero o con su fuego;/ la daga, el marro, el proyectil se dolerán,/ ellos, no aquéllos, cuando hagan/ esa única herida/ en tales cuerpos./ Pero la herida, la no recuperable,/ la verdadera herida,/ la que no admite costuras,/ no alcanzará a doler."
Vía: La Jornada

jueves, noviembre 22, 2007

Monterrey se llena de poesía

Es curioso, los libros de poesía parecen ser el terror de las editoriales por sus bajas ventas. Sin embargo no hay quien se quede ajeno ante un verso. La poesía hace vibrar. La poesía explica todo aquello que ni la razón ni la ciencia pueden. La poesía nos deja, en breves frases, la cabeza revuelta.

En el 2006, en Chihuahua, para inagurar la Feria de Libro Estatal, se realizó la operación "poesía en el aire" que consistió en lanzar desde una avioneta miles de fragementos de poesía universal en papeles.

En Monterrey, en el marco del Fórum Universal de las Culturas y durante la Feria Internacional del Libro 2007, llevaron a los pasillos del centro de exposiciones del Parque Fundidora algo que los regios ya habían visto en las calles, el proyecto llamado "acción poética", iniciativa de Armando Alanís.

Este hombre tomó las bardas abandonadas, en rincones impensables, muros visibles, otros invisibles, y plasmó pequeñas frases, pequeños poemas, llenos de fuerza y como la poesía misma, a muchos puso a pensar.



Y Monterrey se vistió de poesía, y las calles tomaron otro sentido, y la gente quizá se detuvo, quizá. Si quieres ver lo que fue la acción poética en las calles de Monterrey, visita la página de Ernesto Perales en Flickr.

Y tú, ¿cuál fue el último libro de poesía que compraste o leíste?