Los noticieros no reportan todo. Los periódicos no dicen las cifras reales. Que si una bomba en la academia de policía, que si 30 muertos en una balacera, que si nadie quiere salir, son algunas de las cosas que no se dicen.
Así las cosas en Durango hoy en día.
Y alguien pregunta en voz alta ¿por qué Durango? si nunca pasaba nada aquí. En efecto, durante años la pelea era por Sinaloa, por Juárez, por Tamaulipas. Pero no por Durango. Estado que ni siquiera servía como ruta para el narco.
Pero alguien responde que si bien Durango no resultaba estratégico, ahora sí. Se necesitan nuevas plazas, nuevas rutas. Y Durango pinta en el mapa. El territorio que no era de nadie, ahora está en disputa. Tierra virgen para alguno de los principales cuatro grupos de narcotraficantes.
Entonces alguien más pregunta ¿y cómo se van a poner las cosas si aún no hay dueño?. Todos en la mesa guardan silencio. Quizá sólo esperan no caer en un fuego cruzado. Porque las cosas no se van a poner bonitas.
Hay quien considera que esta es una de las películas en las que mejor se retrata a Zapata y la más cercana a la historia real, que no la oficial de los libros oficiales de historia.
Marlon Brando en 1952 actuando como Emiliano Zapata. Viva Zapata!
Hace unos 400 años, cuando México era una colonia de la Corona Española, cada una de las provincias debían pagar una tributo al Virrey. Al noroeste de la entonces Nueva España estaba la Nueva Vizcaya, territorio donde se fundó Durango, al borde del Cerro del Mercado, tierra rica en plata y otros minerales.
Bastaba rascar un poco la tierra para encontrar plata u oro, así, al ras del suelo literalmente. Lo que valió que rapidamente fuera fundada la ciudad y se hicieran caminos para unirla con las otras ciudades y transportar los tesoros a la Corona.
Paso Real, así le decían al camino que iba de Durango a Zacatecas. Cientos de mulas arrastraban carretas llenas de oro y plata. En lo que hoy delimita ambos estados y siendo el Paso Real apenas un vestigio que la maleza se comió, está la Loma de Mahoma, cuello de botella natural donde bandidos se atrincheraban para emboscar a quienes transportaban los tesoros.
Con el tiempo se sabía de los peligros, se sabía que se robaban todo y no dejaban a nadie con vida. Así un día, hubo quienes sabiendo su inevitable destino detuvieron su andar antes de cruzar la loma. Encontraron una mina natural. Descargaron las carretas, metieron los tesoros, mataron y desangraron más de 30 mulas. Con los litros de sangre formaron una mezcla lodoza rojiza, con la que cubrieran la entrada a la mina. Y sellaron el tesoro.
Siguieron su camino con la mitad de las mulas y las carretas vacías. No hubo tesoro para robar, sólo su vida que entregar. Los bandidos sólo encontraron mulas muertas. Pero no encontraron la entrada a la mina.
Hoy día, sólo hay ranchos, todos propiedad privada. Hoy día, los pocos que saben del tesoro de Mahoma siguen buscándolo. Cavando y cavando. Perdidos entre tierra árida y rojiza.
Algunos saben que el tesoro está ahí, sigue enterrado, y como bandidos esperan el momento para que la Loma de Mahoma les otorgue una clave, una pista. Perdidos entre hoyos y excavaciones.
Se acerca la media noche, la última noche del 2008. La gente se congrega en la Plaza de Armas, frente a la catedral; muchos otros están en sus casas, en sus ranchos, por todo Durango.
Las campanas de Catedral repican, pero pronto su voz es silenciada por los balazos. Durango parece territorio en guerra. Rifles, pistolas y metralletas rugen con fuerza por toda la ciudad, y un poco más allá, en cada ranchería, en cada pueblo, en cada rincón donde hay gente.
Los balazos resuenan en el cielo, apenas sombreado por el humo de las armas. Esta noche no hay narco por las calles, no hay tiroteos entre policías y bandidos, sólo es el festejo del año nuevo, y esta viejísima costumbre de tirar balazos al cielo.
Quizá haya dos o tres muertos por balas perdidas, pero siempre pasa, como los balazos.
Una señora estaba en una estética. La mañana transcurría tranquila ese día en Durango. Los pocos clientes del lugar eran su compañía.
Mientras le cortaban el pelo, platicaba con la estilista sobre el tema del que todo mundo habla: los levantones, los zetas, el gobierno ausente, etc.
De verdad que no es posible lo que están haciendo esos malnacidos -dijo la señora- una ya no puede ni salir a la calle. Pinches zetas, que nuestro señor Jesús no tenga piedad de ellos.
En ese momento la estilista se quedó inmóvil, sintiéndo el frío del metal ajeno en sus costillas. A su lado un hombre al que apenas se atrevió a mirar por el espejo le dijo: rápala.
La mañana siguió tranquila. No hubo testigos ni escenas dramáticas. La señora, en silencio, salió buscando en su bolsa algo para cubrirse la cabeza, meterse a su carro, llegar a su casa y entonces sí, ni salir a la calle.
¿Cuando empezaron? Nadie lo sabe muy bien, pero la puertecilla que aún existe y da servicio en el centro de Guadalajara, detrás del Teatro Degollado, sigue teniendo filas que dan la vuelta a la manzana.
¿Qué hay ahí? Lonches. Tortas dirían en el D.F.
Todo empezó, según cuentan en la calle, a través de una ventanita en una pequeña puerta de madera, donde se atendía principalmente a oficinistas del área, que compraban entre diez y quince lonches.
Detrás de esa ventanita estaba Amaparito, siempre acompañada por su fiel gato. Ella, una señora chaparrita y morena, nada agraciada ni "distinguidita" preparaba los lonches que la hicieron famosa. Hay una foto de ella aún en local, hoy día coronada por un deslavado moño negro.
La noticia de su muerte, hace unos dos años, trascendió hasta los periódicos de Guadalajara. Aunque ninguno de los nietos quizo dar la cara en ese momento a la prensa, la sociedad entera se conmocionó al saber el secreto que había detrás de esos lonches.
Famosos por su sabor, ya las filas no sólo atendían oficinistas locales, más gente llegaba para probar los tan sabrosos lonches, cuyo secreto no podía ser visto desde la ventanita por la que atendían.
El gato de Amparito, que la acompañó incondicionalmente durante tantos años, hacía algo más que sólo mirarla cocinar lonches. En sus patas escondía el secreto que Amparito nunca reveló.
Caminando sobre la carnitas y sobre la crema. Dueño de las mesas donde Amparito cocinaba, el gato le ponía ese sabor tan único a los lonches.
Pero el gato no acompañó a Amparito a su última morada, y dicen, que mientras el gato viva, los lonches seguirán teniendo el éxito que hizo de Lonches Amparito una franquicia en diferentes puntos de la ciudad.
Fernando Savater se sentó junto a Carmen Aristegui en punto de las 17:00 en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara para dar una conferencia "para gente sin miedo a saber".
Aristegui marcó pauta con sus muy precisas preguntas, mientras Savater soltaba ideas, arrancaba carcajadas y el auditorio a reventar escuchaba atento.
“Los humanos nunca hacemos bien del todo nada, pero hacemos muchas cosas” dijo Savater al reflexionar sobre la condición del hombre y su libertad como seres que se equivocan, “por que tenemos que inventarnos nosotros lo que es el bien y lo que es mal”.
Y continuó “las abejas hace sus colmenas hexagonales y ninguna de ellas se pregunta si sería mejor hacerlas octogonales o cuadradas. La evolución ha pensado por ellas que es mejor la colmena hexagonal. Nosotros en cambio no tenemos esa ventaja y nos pasamos la vida dudando y pensando”.
Si uno no puede hacerse daño al ser libre, es que no es libre del todo –continuó Savater- la libertad es un beneficio peligroso. No es simplemente un regalo maravilloso del cielo. La mejor prueba es que todo mundo quiere ser libre para reivindicar los medios que tiene. Y en cambio todo mundo renuncia a la libertad cuando ha cometido errores, pecado, vicios, etcétera.
Si uno ha hecho algo que no debía o de lo que se avergüenza, pues dice “no he sido yo, han sido las circunstancias, la historia, las multinacionales, el presidente Bush…” mientras que, en cambio, si a uno le dan el premio Nobel, no hay nadie que diga “oh, mire usted, han sido las circunstancias…” todo el mundo dice “yo luché contra todos, nadie creía en mí, pero yo me abrí paso…” Sólo queremos libertad cuando las cosas han salido bien, no cuando han salido mal.
La verdadera libertad es cuando las cosas pueden salir bien o pueden salir mal –dijo Savater ante Carmen Aristegui que aún reía por el último comentario.
Subirse a un taxi siempre es fuente de historias ocultas, leyendas urbanas y crudas realidades.
El taxista me empezó a contar de cómo hace poco lo detuvo un tránsito. ¿Qué motivos puede tener un tránsito para detener a alguien en el DF? Basicamente el hambre o las ganas de dinero extra en su bolsillo.
Así le tocó a él. Nomás por chingar -se diría para no dejar lugar a dudas-. La historia es la misma. Que si el tarjetón, que si el permiso, que si la licencia, el artículo tal, el reglamento fulano. Entonces que si el corralón, la delegación, el juez. Ya había dos patrullas y cinco tránsitos alrededor.
Total, fue la delegación. Antes de ir, uno de los tránsitos hábilmente se subió al taxi, no fuera ser que se pelara. Ambos entre los 50 y 60 años, empezaron a platicar.
Habrá sido esta confianza rápida tan mexicana, o la edad, que de plano el taxista le preguntó al tránsito: - Bueno ya, ¿porqué me pararon? - Mira, estás igual de viejo que yo, ya sabes cómo es. Hay que chingarle. Nos dieron dos meses para sacar lo que pudiéramos, y tengo que pasar cuota al comandante. Ya sabes cómo es.
El taxista seguramente asentó. Después de todo, todos sabemos cómo es.
Me llegó un mail en la oficina. Por un compañero, que a juzgar por su emoción, bastante convencido por el video de Hal Turner, y su teoría de la implantación de una moneda común en los tres países que formamos América del Norte.
En el video, el tipo mostraba, como prueba, una de esas monedas, que por cierto nomás nunca pudo enfocar la mano amateur del camarógrafo. Y una serie de datos que, en tiempos de histeria colectiva como la actual, resulta convincente y hasta conmovedora.
Y es que después de ver los 9 minutos del video, me quedé con la impresión de haber visto a Jaime Maussan y sus múltiples pruebas materiales de los extraterrestres (que por cierto, aún recuerdo el teletransportador en forma de bracalete que mostró con Adal Ramones hace años y nomás nunca demostró que funcionaba).
Cuando me llegan esos mails, que son los mismos desde 1998, hablando de un virus que aniquilirá mi computadora (hoax) siempre corroboro en alguna fuente confiable. Bueno, pues así me pasó con esto del Amero, y encontré cosas interesantes. Si tienes más, compártelo.
March 31, 2006: Our forefathers didn't need permission from the government to kill invading Mexicans at the time of the Alamo and WE don't need government permission to kill them now. These people are domestic enemies and should be attacked with force and violence.
Marzo 31, 2006: Nuestros antepasados no necesitaron permiso gubernamental para matar a los invasores mexicanos en Alamo y NOSOTROS no necesitamos ahora un permiso del gobierno para matarlos. Estas personas son enemigos locales y deben ser agredidos con fuerza y violencia. (traducción propia)
La llamada que yo recibí al mediodía reportaba otras cosas. Por momentos se antojaba inverosímil, pero esto es México, un país más allá del realismo mágico o los dramas telenoveleros.
La balacera se extendió por diferentes puntos de la capital de los alacranes, como si fuera terreno de guerra. El infierno -dirían algunos-. Y la gente veía pasar, enmarcados por los truenos de cuernos de chivos, rifles y pistolas, primero a los polícias y detrás de ellos, los presuntos narcos.
A los primeros se les acabaron las balas y, literalmente, se echaron a correr; detrás de ellos venían los narcos y, literalmente, echando balazos.
Dicen que hubo más muertos. Más de los que reportaron el periódico. Los más: civiles. Los menos: los presuntos narcos.
Hace unos meses, en alguna crisis cotidiana del Festival debía llamar al editor de Gatopardo, quien no estaba, así que hablé con otro de sus editores, Diego Graglia. Sobra decir que resultó una grata sorpresa su trato amable y eficaz.
Meses después, navegando como de costumbre para descubrir nuevos blogs, encuentro un blog de Diego, periodista argentino. Y más. Descubro otros ejercicios periodísticos online que ha ido realizando; el más reciente es uno que me parece de ensueño (y me llena de envidia): un roadtrip desde Nueva York hasta México para documentar la visión de los latinos en el camino sobre las inminentes elecciones gringas.
Más vale empezar a cambiar la ruta para recoger niños en la escuela. Cerrar bien los vidrios. Ni pienses en detenerte si un tránsito te para. Y evita algunos centros comerciales, donde dicen, levantan más.
Y es que los levantones están a la orden del día. 5 muertos al menos cada día. Y la mecánica es más eficaz que las ofertas de Soriana: al 3x1.
Como les han quitado el dinero y los vehículos, si te secuestran, ya tienen carro, piden lana, ya tienen lana, te cortan la cabeza y con eso le dan un aviso al gobernador. Osea 3 pájaros de un tiro.
Narcos disfrazados de afis, judiciales, tránsitos; carros clonados oficiales; el miedo en la calle... como una película, Durango, otrora el Hollywood mexicano, filma hoy una nueva película, aún sin título, aún sin final.
Si el gobernador fuera el escritor, estaríamos jodidos, porque al parecer en Durango nadie sabe donde está. Dice el señor del taxi que está donde los militares escondido. Pero el señor de los helados en la plaza de armas dice que ni siquiera se para en Durango. Lo que sí es que seguro no anda pisteando en el avión de gobierno, como antes decía la gente que hacía.
En fin. ¡Qué bueno que no es el escritor! Así es la misma gente la que puede, día a día, escribir esta historia.
La palabra crisis no debe resultar extraña para los mexicanos, al menos para aquellos que nacieron antes de 85. Aquellos que nacieron en los años 40, la escucharon innumerables veces. Imágenes de López Portillo vienen a la mente, defenderé el peso -decía- como un perro.
Después el 94, ¿quién fue al final? ¿Salinas o Zedillo?, y todos en México recuerdan el error de diciembre. Nunca he sabido a bien cuál fue exactamente ese error. No tengo idea si sumaron mal, o simplemente como Carstens creyó hasta hace una semana, sería una gripita.
En los 90 los medios internacionales hablaban del Efecto Tequila. Después vino el Efecto Dragón. Y todo era nombrado y clasificado. El culpable siempre estaba dicho.
Pero ahora, mientras los EE.UU. enfrentan una recesión, los medios hablan de la "crisis internacional". Y como si fueran empresas, los países se declaran en quiebra -al menos Islandia-. Y todo empezó en Estados Unidos, pero no se habla del Efecto Hamburguesa o Pretzel.
Esta vez, para mayor dramatismo, es "simplemente" una crisis internacional.
El auto del frente se frenó subitamente. Miraba el retrovisor. No lo vi a tiempo. Choqué. Un policia nos pidió movernos. Lo hicimos. Me pidió mi licencia. Se la di. La guardó. Llegaron mis amigos. Me salvaron. Le pedí mi licencia al policia. La tenía en la bolsa del pantalón. Me la dio. Me la quizo quitar de nuevo. Mi amigo se le puso al brinco. Se fue. Desapareció de la escena.
Un día como hoy en 1985, la ciudad de México vivió su momento más trágico de la época moderna. A esa hora, la gente se alistaba para irse al trabajo. dejar a los hijos en las escuelas, desayunar, etc. Si la televisión hubiera estado encendida, esto es lo que hubieran visto:
A menos de una hora después del temblor, Jacobo Zabludovsky era quizá de las únicas voces que narraban lo sucedido. Su voz es el testimonio único ante la lentitud de la imagen. Recordemos que de hecho él era de los pocos que contaban con teléfono en su vehículo, antes de la tecnología celular. Aquí el primer fragmento de un programa que se hizo en 1995.
Si hoy sucediera esta tragedia, es muy probable que Flikcr se llenara de imágenes, youtube de videos de celular, y en menos de una hora habría cientos de miles de cronistas improvisados dando fe de los hechos.
En 1985 no fue el caso, y este es de los pocos testimonios periodísticos de lo que sucedió.
En 1983 sale esta película, planteando una visión (llena de sarcasmo) futurista de la república. Claro, en los 80 eso del año 2000 parecía demasiado lejano, la vestimenta plateada era casi una convención social, los aparatos entre más botones parecían de mayor tecnología,
Con año en el poder, Miguel de la Madrid no habría de mejorar el país como lo prometió. Las crisis de López Portillo, la corrupción del PRI, el sistema burocrático, en fin.
Todos los mexicanos aspiran a un país mejor, aunque no sé si el sueño de ese país mejor es algo por lo que se lucha, o mejor se evita.
Es fácil acordarse: yo salía (tarde) rumbo a la universidad. Mi padre escuchaba las noticias y me llamó. Seguí mi camino, y al llegar a la universidad pedimos una televisión, interrumpimos la clase y miramos en vivo lo que pasaba en Nueva York.
Debieron pasar años para que yo regresara a Nueva York, y entonces ver el lugar:
Pocas compañías comprenden el internet como Google; quien ha desarrollado mucho más que el motor de búsqueda que seguramente has más utilizado.
Las múltiples aplicaciones de Google despiertan la imaginación de los geeks y de los no geeks; y asombran por igual, sea Google Earth, Gmail, Google Apps, Gears, Youtube, etc.
Ahora Google lanza Chrome, mucho más que un navegador; la promesa de hacer del internet una experiencia mucho más veloz, más estable y más integrada. El concepto del cual parte es la comprensión de internet como un conjunto de aplicaciones que utiliza el usuario comunmente, las páginas empiezan a quedar en el pasado.
Desde ayer empezaron los rumores en diferentes blogs, esta mañana se filtraban screenshots, historietas, rumores sobre cómo sería Google Chrome. Bueno, finalmente llegó, para competir con el todopoderoso Explorer y el revolucionario Firefox.
¡Y este es el primer post de ciudadano mx desde el novísimo Google Chrome!
El Zócalo se pinto de blanco y miles de veladoras blancas llenaron simbólicamente de luz a esta república.
Contradiciento la cantidad de gente, el silencio estaba presente. La mayoría completamente en blanco, la mayoría cargando veladoras. No había demasiado orden, la gente se aglomeraba en la parte poniente de la plaza. No había templetes y nadie sabía bien a dónde mirar, muchos preferían sólo ver la inmensa bandera mexicana al centro de la plaza.
Se escuchaban acentos citadinos poco usuales en las marchas que llegan al Zócalo, se percibía mucha gente que normalmente no asiste a las marchas en el Zócalo, algunos parecían haber confundido la marcha con una pasarela. Se agrupaban en familias.
Se había pedido a la gente abstenerse de pancartas o consignas. Sin embargo las había, contra Ebrard, contra políticos, que solicitaban encontrar algún secuestrado, etc. También se cantan¿ba el himno nacional a destiempo a lo largo del Zócalo. Unos jóvenes gritaban mientras brincaban "el que no brinque es ratero, el que no brinque es ratero".
Dieron las 20:30 y las campanas de la Catedral empezaron a tañir como señal de luto, después los altavoces se encendieron y todos entonaron el himno nacional. La euforia colectiva terminó con la consigna "sí se puede" que igual aplica en los partidos de futbol, en los mítines políticos o en esta marcha.
Empezó a llover y todo mundo se dispersó. La gente se iba satisfecha y conmovida, por las campanas, por el himno, por el ambiente.
Quizá la próxima semana nadie hable más de la marcha, quizá esta gente no participe en otros foros que ya existen, quizá nadie exija renuncias y todo lo que reste sea el acuerdo firmado por gobernadores de dudosa reputación y otros de comprobada corrupción.
Al menos esta noche, mucha gente que no alza la voz, lo hizo. En una sociedad como la mexicana, eso es algo, aunque nadie sepa qué pasará mañana.
Ahora, una selección de stern.de con espectaculares fotos de la clausura de las olimpiadas en Beijing 2008. Sin duda un momento para recordar... sigue este link...
El sitio alemán stern.de ha publicado una galería de 150 fotos con lo que ellos consideran las mejores fotos de las olimpiadas Beijing 2008. Sin duda, un evento como éste es una importante beta para fotógrafos... si conocen otra galería de fotos igualmente buena, recomiéndenla en los comentarios.
La semana pasada asistí a la inauguración de la Semana de cine alemán en la cineteca nacional, que presentó Las flores del cerezo de Doris Dörrie. La historia gira en torno al monte Fuji y la danza butoh.
¿Qué tiene el monte Fuji que desata los sueños y las ganas de contemplación?
En un vuelo de Beijing a Tokio me senté del lado izquierdo del avión, ventana, para mirar el cielo. De la nada, ví una pequeña punta blanca, como una flecha señalando al universo. En un primer momento no supe qué era. La ruta del avión nos hizo acercarnos más y entonces vinieron a mi mente los grabados japoneses y las caricaturas de los 80.
Estaba ahí, encapsulado en el avión, contemplando el monte Fuji por primera vez.
Existen imágenes grabadas en la memoria, lo que se vio en las películas, en la tele, lo que se imaginó de lo libros. Como la torre Eiffel, uno la conoce antes de estar en París.
Así sobre Beijing se tienen esas imágenes, de Mao, la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo, la Gran Muralla, y muchas más seguramente.
Cuando se llega a Beijing la primera impresión es la grandiosidad, la majestuosidad de las grandes avenidas, las multitudes, los rascacielos; estereotipos de las megaurbes asiáticas. Todo eso también es Beijing.
También se sabe de la cultura milenaria, de ésta, vestigios. La megaurbe que ha devenido Beijing, como consecuencia normal de la modernidad, ha borrado los trazos milenarios que la forjaron como la Capital del Norte.
Hay esos lugares, como el Palacio de Verano, el Templo del Cielo, la Ciudad Prohibida donde aún se respira la China milenaria. Pero apenas unos pasos afuera el asfalto ha consumido el pasado, los enormes anaqueles han disfrazado Beijing a la usanza de las ciudades occidentales.
Pero nada de esto hace que Beijing pierda su magia y su majestuosidad, ni su rica herencia que aún subsiste, en lugares recónditos, en la oscura noche, en los inviernos de nieve.
A pesar de la situación del deporte nacional, de nuevo empieza a resonar la posibilidad de postular una ciudad mexicana para los juegos olímpicos en 2020, hasta hoy es Monterrey y sus empresarios los que levantan la mano.
Ya Guadalajara será sede para los Juegos Panamericanos en 2011, ese mismo año debería lanzar oficialmente su candidatura Monterrey para los JJ.OO.
El Fórum demostró la capacidad de inversión de Nuevo León, además de la capacidad de crear y mejorar infraestrucutra cuando se quiere. Lo que sí es cierto es que de ganas, a los regios no les falta.
El conjunto residencial de Chaoyang (朝阳门) estaba compuesto de ocho edificios de 32 pisos cada uno. Al centro una pequeña plaza con jardines y espejos de agua donde desde las seis de la mañana se practicaba el tai chi chuan (太极拳) por personas mayores.
Ahí estaba la entrada al club house, edificio subterráneo de amenidades. Habías todas las que se pueden esperar en los grandes desarrollos que se construyen actualmente en la ciudad de México: alberca olímpica, gimnasio, business center, sauna, etc. más una amenidad inesperada: sala de karaoke.
En Beijing el karaoke está fuertemente arraigado, a la gente le gusta y por eso es parte de la oferta inmobiliaria.
Decidimos entrar y cantar; éramos cuatro mexicanos en la sala, jugando con algo que no es tan importante para nosotros. Empezamos a buscar canciones conocidas, había los típicos éxitos de la música en inglés, muchos asiáticos para todos desconocidos, y después de cantar algunas llegó el descubrimiento: Gloria Trevi.
Era 2003, Gloria Trevi estaba ya en Chihuahua presa. Y al otro lado del mundo, en un lugar inesperado, en el fondo de un libro con cientos y cientos de canciones, era ella la única mexicana presente.
Apenas salía del taxi en Wangfujing (王府井大街). Mientras esperaba el cambio, sacaba la pierna derecha del viejo Citroën. Entonces, de la nada, apareció un niño que súbitamente se prendió de mi pierna.
Con el niño pegado salí del taxi. No se quitaba, de hecho se prendía con mayor fuerza; no había palabra que pudiera entender.
Le mostré 1 yuan y partió. No pude dejar de pensar en el pequeño, y en mí, en los actos que a veces tenemos que realizar para sobrevivir.
La pobreza en Beijing también sucede, como en cualquier otra parte del mundo. Sus manifestaciones pueden variar, los actos que comete la gente para obtener dinero también.
Cada vez más los slogans forman parte esencial del marketing olímpico. Conocerlos y entenderlos nos ayudan también a conocer un reflejo de esta realidad; el slideshow inferior fue creado por Copy Creativo, blog de mercadotecnia y publicidad.
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Algo extraño había en la ciudad, algo que no había notado antes... la ausencia de casas. No sé cómo pude no haberme dado cuenta de algo tan básico en lo que debiera conformar una ciudad. En fin, no lo había notado.
Solo puede ver una zona residencial, un poco en las afueras de la ciudad, pero en la parte central, la vivienda son edificios de 15 a 30 pisos. Claro, hay algunos de 6 tipo "multifamiliar". Me imagino a las cientos y cientos de familias que habitan en ellos. La ciudad es grande, y luchan por el espacio céntrico.
En lo que es Tiananmen y el área aledaña (el mero centro de Beijing) hay algo similar a casas, los hutongs. En realidad son viviendas populares que existen desde hace mucho tiempo; actualmente uno que otro extranjero las prefiere, de esos que gustan de lo "exótico" de los lugares. Son andadores estrechos, las fachadas son grises, al igual que los techos con la típica teja china. Un tanto sucios y de olores penetrantes, característicos de esta ciudad. Parecen un poco laberintos de tan enredados. Sin embargo en ellos se respira otro Pekín, uno que huele a tradición y realidad.
Tradición y realidad, que para mi no grata sorpresa, quizá se extinga en los próximos años... parece que hay cosas que no se quieren mostrar (tanto) en los Juegos Olímpicos Beijing 2008, y pienso que esos terrenos bien podrían traducirse en mucho dinero. Parece que los hutongs no serán en unos años lo que hoy son.
Cuando se pasea por las calles de Beijing uno se pregunta: ¿dónde está el comunismo? La apariencia externa es la de cualquier otra ciudad capitalista: Starbucks, McDonalds, centros comerciales, limosneros, autos de lujo, etc.
Claro esto es sólo lo externo, la punta del iceberg. Y viendo las cosas sólo así, se podría pensar que las cosas marchan bien en la ciudad y su sociedad.
Pero hay algo externo, muy visible, que hace pensar profundamente en lo que realmente sucede. Es la zona de embajadas. Como en otras partes, las embajadas son enormes y lujosas residencias, pero a diferencia de otras ciudades, en Beijing las embajadas están custodiadas por alambre de púas y soldados chinos posicionados cada cinco metros.
Para un chino sería imposible, o practicamente, acercarse a la puerta de una embajada. Para un extranjero casi lo es. Una noche, al ver la embajada de mi país, no pude evitar el arranque nacionalista y lanzarme a la puerta, para pisar ese pedacito de mi territorio... en vano, los soldados me pidieron que me alejara.
Así, con pequeños detalles se descubre que las cosas no son como parece al exterior, en la punta del iceberg.
Era una tarde lluviosa. Toda la ciudad estaba mojada, regresaba del mercado de las perlas, donde compré maletas extras y tomé un taxi. La lluvia no tenía clemencia y la visibilidad era de apenas unos metros; yo a bordo del taxi me preguntaba cómo la gente podía manejar igual con o sin lluvia. La avenida no iba saturada, quizá ese fue el problema.
El taxista pisaba el acelerador, yo miraba a todos lados, pero sin mantener la mirada en un punto fijo, sólo mirando a todo alrededor.
No sé cómo fue, creo que quizo frenar medio metro antes del carro delante de nosotros y no lo logró. Cuando miré al frente ya tenía el parabrisas en mi frente.
El taxista bajó, hizo rápidos arreglos con el otro afectado, rápido regresó, yo había prendido un cigarro entonces; ante la imposibilidad del idioma me hizo manotazos y entendí que debía subir al taxi... le respondí con otros manoteos, a manera de pregunta si seguíamos el camino o debía tomar otro taxi... oka, oka, seguimos el camino.
Siguió lloviendo; mantuvo la misma velocidad que antes. El carro empezaba a hacer ruidos extraños. Sólo intenté decir, mezclando palabras en español y manotazos "No mames, cuando llueve los carros se resbalan"
Llegamos a mi destino. Le pagué y siguió su camino. Quizá al mecánico, quizá a seguir trabajando. Y aún entonces, llovía a cántaros.
Ver una avenida en Beijing es presenciar el caos en carne viva, intentar cruzarla es una aventura casi suicida.
Hay carriles marcados como en cualquier otra ciudad, pero los conductores parecen crear nuevos donde no los hay, sin el mínimo respeto por los carros que vienen en contra. Un pensamiento común para mí era: si alguien puede manejar en el D.F. y salir con vida, lo puede hacer en cualquier otro lado.
Después de Beijing esta idea cambia. Si alguien sobrevive a las calles de Beijing, ¡que afortunado! Son simplemente un caos sin normas. El parque vehicular tiende más a modelos pasados que actuales. Miles de bicicletas circulan alrededor peleando el espacio, al tú por tú con los automovilistas.
Los lugares peatonales, como las banquetas, presentan el mismo caos. Cientos y cientos de personas las caminan. Son demasiados. Pocos con apariencia "no-china" se ven alrededor. Uno se sabe extrajero facilmente aquí.
No es el Beijing de las postales, el de la China milenaria. En las calles es sólo la gran urbe de Pekín, su cotidiano, su vibra, su maravillosa y caótica vida.
(Este post es originalmente un email enviado a mi amigos en 2003, después de mi primer viaje a Pekín)
Hay palabras que resuenan por todo Beijing: se escuchan en los mercados, en las tiendas, en las calles; no es chino, es inglés, bueno, lo que se habla de inglés.
-Flenla-, escribo tal cual se oye, es friend-a. -Luka-, es look-a. Hay más: -guda-, es good-a; -chipa- es cheap-a; -oka- es ok. Todos los chinos que venden algo, hablan al menos estas palabras. Es muy difícil ir más allá de ellas; de hecho, elaborar frases completas es esfuerzo vano, la mayoría no entiende más allá. Aún más, no decir las palabras como ellos las pronuncian, es igualmente una barrera para una buena negociación.
Y es que con estas palabritas, uno está del otro lado para lograr rebajar un precio hasta un 80%, es de locura. El segundo ingrediente es paciencia: uno puede mantenerse negociando durante veinte minutos el precio de un artículo... y se logra.
La calculadora pasa de mano en mano sin parar... - Luka flenla, chipa chipa. Flenla ¿guda? - No, no guda, no chipa flenla... - Flenla, guda... oka oka, chipa.
Este diálogo lo podemos extender para que dure una hora... pero habrá valido la pena. Todo está en la entonación, los gestos... esto muy importante, porque son gente muy gestual. Y si uno payasea un poco, como lloriquear, les parece gracioso y ayuda a bajar el precio.
Pero con la negociación no se juega. Si uno logra bajar un precio hasta 80% y no compra, es probable que el vendedor, o vendedora, te tome violentamente por el brazo y te obligue a regresar a su puesto, comienza a gritar palabras en chino y todo el mundo voltea para mirar... más vale comprar.
(Este post es originalmente un email enviado a mi amigos en 2003, después de mi primer viaje a Pekín)
Por un momento la vida se congela y el mundo deja de girar
En enero de 2006 nos encontramos Roberto y yo para soñar, para imaginar lo que sería llevar el libreto que un año antes me había obsequiado. Seis meses después convocabamos un casting. Y otros seis más, en diciembre de ese año Los Amores Ausentes cobraba vida en el escenario del Foro Shakespeare.
En febrero de 2007 inició lo que no sabíamos entonces, hoy llamaríamos la primera temporada. Y la aventura de nuestro primer montaje ya había empezado.
Ahora arranca la tercera temporada de Los Amores Ausentes (martes 20:00hrs), con la misma esencia de la primera vez, y los pequeños detalles que gracias a la experiencia adquirida podemos mejorar: la iluminación, el audiovisual, vestuario, etc. Y otras cosas que sólo el tiempo, la armonía y la cohesión del grupo técnico y artístico logran: un espectáculo maduro, contundente y memorable.
A los pies del Tepozteco se asienta Tepoztlán. Apenas visible desde el valle, la pirámide del Tepozteco parece testigo de la actividad que predomina los fines de semana a sus pies: la venta.
El tráfico es confuso, las calles con pendientes tan inclinadas que hasta parece capricho. Es sábado y la calle principal, a un costado de la Parroquia de la Natividad, es cerrada a los vehículos. A los costados de la calle esas estrucutras metálicas desarmables tan típicas de México, ofrecen toda variedad de productos.
Antes era común iniciar el recorrido comprando alguna bebida alcohólica en un jarrito de barro, pero recientemente el municipio lo prohibe, así que sólo venden refresco en el mismo jarrito. Quizá no alegra tanto, pero refresca.
Tepoztlán es más que la pirámide, más que la parroquia, más que los colorines... es un pequeño gran mercado, siempre colorido: en estas fotos en rosa y azul.
Es curioso, los libros de poesía parecen ser el terror de las editoriales por sus bajas ventas. Sin embargo no hay quien se quede ajeno ante un verso. La poesía hace vibrar. La poesía explica todo aquello que ni la razón ni la ciencia pueden. La poesía nos deja, en breves frases, la cabeza revuelta.
En el 2006, en Chihuahua, para inagurar la Feria de Libro Estatal, se realizó la operación "poesía en el aire" que consistió en lanzar desde una avioneta miles de fragementos de poesía universal en papeles.
En Monterrey, en el marco del Fórum Universal de las Culturas y durante la Feria Internacional del Libro 2007, llevaron a los pasillos del centro de exposiciones del Parque Fundidora algo que los regios ya habían visto en las calles, el proyecto llamado "acción poética", iniciativa de Armando Alanís.
Este hombre tomó las bardas abandonadas, en rincones impensables, muros visibles, otros invisibles, y plasmó pequeñas frases, pequeños poemas, llenos de fuerza y como la poesía misma, a muchos puso a pensar.
Y Monterrey se vistió de poesía, y las calles tomaron otro sentido, y la gente quizá se detuvo, quizá. Si quieres ver lo que fue la acción poética en las calles de Monterrey, visita la página de Ernesto Perales en Flickr.
Y tú, ¿cuál fue el último libro de poesía que compraste o leíste?
Ya estamos a una semana de partir a la FIL Guadalajara. Nicolás Alvarado comenta en el blog de Primero Noticias algunos de sus planes para estos días de feria. Entre los eventos comenta sobre una mesa de discusión que ya con el título me dieron ganas de ir: "¿Cómo chingados se usa el español?" el jueves 29 de noviembre.
Y tú, ¿piensas ir a la FIL? ¿qué planes tienes? ¿qué recomiendas? Deja tus comentarios.
Vestigios de las torres del complejo WTC quedan muchos aún. Hoy día hechos esculturas, piezas de museo, incluso el mismo sitio donde estuvieron las torres, es una parada turística.
En uno de los puntos donde se puede apreciar el ahora hoyo, conocido como ground zero, queda este letrero, de cuando existían las torres, de esos letreritos que siempre sirven a los turistas. Es curioso como las cosas banales se quedan ahora plantadas con tantos otros significados.
Y la gente se detiene frente al letrero para leer con un poco de nostalgia, con otro tanto de morbo, con pura curiosidad lo que fue el WTC de Nueva York.
Definitivamente lo que en inglés se conoce como el skyline, ha cambiado radicalmente. Claro, esto no es noticia ya. Salvo para mí, que cuando en mi último viaje a Nueva York había las torres gemelas, en el sur de la isla, como mastiles que sostenían una bandera imaginaria; y pequeña, en el río, en su isla, sola: la estatua de la libertad.
Nueva York hoy día, de lejos, desde el bote, podría ser cualquier otra ciudad: Houston o Chicago. Ya no parece haber edificios representativos, únicos, no desde el sur de la isla. La silueta de la ciudad es ya como cualquier otra, como todas, como las demás.
Había esa característica: las torres; parecían enmarcar las postales, las mismas que se siguen vendiendo en cada rincón donde hay turistas, y es que una postal de Nueva York sin torres, parece que pierde algo, como que no parece tanto Nueva York.
Es curioso, parecería que las torres, aunque no existen, siguen en mi mente, sin los aviones incrustándose, simplemente ahí, al frente, inmensas, como el soldado orgulloso que recibe una condecoración después de la guerra. Y veo el skyline, y las veo ahí, todavía.
Son alrededor de las cinco de la tarde. El metro corre en dirección Brooklin. La gente vuelve a sus casas, el trabajo para la mayoría ha terminado el día de hoy. En el subterranéo la recepción de los celulares puede ser mala, a veces nula. La gente después de un día de trabajo parece sonreír menos. Cada quien en su mundo, leyendo, jugando con algún aparato, oyendo música, durmiendo.
Una tranquilidad que parece inalterable. Sólo parece, porque cuando el metro sale del subterráneo, los rieles montan sobre el puente de Manhattan para cruzar el río y llegar a Brooklin; como si fuera un espectáculo de nado sincronizado, todos en el vagón sacan sus celulares, y se oyen las mismas frases en diferentes tiempos:
"Querida, llego en 15 minutos, ¿qué te llevo?" o "ya estoy en el puente, ¿algo para los niños?" o "ya casi llego, ¿qué necesitas?" o "ve calentando la comida que estoy por llegar"
Más o menos estas frases, todos avisando y preguntando qué hace falta para lo que les reste del día en sus casas.
El tren se vuelve a sumergir en la tierra. Se va la señal de los celulares. Todos vuelven a esa tranquilidad que parece, sólo parece, inalterable.
Eventos como el Forum Universal de las Culturas de Monterrey son el tipo de eventos que dejan insatisfechos a todos, contentos a algunos. Siempre hay miles de preguntas sobre presupuestos, asignaciones de espacios, cartelera, más presupuestos y largos etcéteras.
Quejas de todo tipo nacen y se oyen por las calles. Que si corrupción, que si favoritismos. Quizá la historia misma de los vencidos y los ganadores. Esta controversia ha acompañado al Forum desde su creación en 2004.
Algo es cierto, magníficos eventos se llevarán a cabo en Monterrey. Extraordinarias exposiciones en Fundidora y los museos locales. Otra caso también es cierta, el quórum no tiene nada de internacional, muchos realmente lo llaman un evento intermunicipal. Aún la voz del Forum no convoca como lo logran otros festivales.
Y los movimientos "anti Forum" que lograron relevancia en Barcelona no lo hicieron en Monterrey. Se sabe que hicieron una sede alterna para todos aquellos que no tuvieron cabida en el de Fundidora. Pero no se sabe bien, no hay un canal de comunicación para conocer las actividades, y el Anti Forum se diluye en algunos seguidores.
Yo disfruté mucho lo que pude ver del Forum. Un encuentro grato con Monterrey. Y si aún tienen tiempo y presupuesto, vayan a Monterrey.
Se acercó a mí y me pregunta "¿habla español?" Sí, le respondo. Es que no sé cómo llegar a la calle 79.
Estábamos en el anden de la estación Canal St del metro de Nueva York. Le dije que viera el mapa, pero no sabía leerlo. Así que fui con ella y con mi poco conocimiento de esta ciudad le dije cómo debía llegar. Es complicado el metro de acá, al menos hasta que uno entiende el sistema.
Era de Ecuador, llevaba dos meses acá. Empezó a trabajar para unos chinos poniendo uñas, justo en el barrio chino. Nunca había trabajado en Manhattan, y su esposo no pudo venir, por primera vez, por ella. Así que debía desenvolverse sola. ¿Inglés? Ni una palabra.
Yo apenas recorrí unas estaciones y me despedí, esperando que lograra llegar a su casa. Es bueno hablar español.
El taxista se llama Martin, es de aquí, de Monterrey. Apenas me subo al taxi y apaga su cigarro en el espejo retrovisor; le digo ―no lo apague; también fumo; no me molesta―.
No, si nomás los prendo como amuleto ―me dice con su fuerte acento regiomontano―. Cada vez que prendo un cigarro me sale un viaje. Mi esposa me dice que fumo mucho, pero de verdad que no. No sé si sea coincidencia pero siempre me funciona.
Cuando sí fumo mucho ―continúa diciéndome don Martín― es cuando me voy de bohemia con mi compadre. Es que toco la guitarra, y mi mujer canta. Los sábados nos juntamos en la casa. Bien a toda madre.
Le pregunto más sobre su afición por la guitarra y entonces la sorpresa: Martín me cuenta que cuando era joven, allá por el año 1982 participó en el festival Valores Juveniles Bacardí; y en compañía de otros dos, formaban el Trío Los Amigos… y ganaron el tercer lugar. El primero se lo llevó un tal “Raúl Montemayor ―me dice un poco molesto y resignado― de los Montemayor. Ya ve que tienen mucha feria. No pos esos con dinero compran lo que sea”. Hasta el primer lugar (me quedé pensando). Después el trío se desintegró. Uno se fue a Tampico, otro a SLP y Martín se regresó a Monterrey.
Pero eso no lo desmotivó del todo. Por idea de su ahora esposa, el día de su boda decidieron hacer algo diferente: después del tradicional rito religioso, vestido blanco y smoking; una vez estando en el salón de fiestas con todos los invitados, se fueron a cambiar. Martín salió de charro y ella de Adelita. Y Martin con guitarra en mano, su esposa con el tequila que abre la garganta, juntos empezaron a cantarles a los invitados. Entonces los apodaron la Adelita y el Charro. Hoy esos apodos han cambiado un poco, con la moda de la telenovela “Destilando Amor” les dicen en las noches de bohemia: Gaviota y Rodrigo. “Y eso que mi esposa canta mejor que esa gaviota”
Me salgo del taxi y lo veo irse, cuando volteaba la esquina prendió un cigarro y supuse que habría también un pasajero, y quizá Martín continuaría contando su historia.
Gente y más gente ha recorrido este día la Feria del Libro. Para las editoriales el primer día no fue el mejor: compraron menos en relación al año pasado.
En la foto uno de nuestros stands aquí en la feria, con todo el material erótico dirigido a hombres, a hombres que les gustan los hombres y a hombres que les gustan las mujeres. En Monterrey hay de los dos, pero los primeros dan más rodeos.
Primero, de lejos, ven el librero. Empieza a acercarse como si fueran a cazar. Deteniéndose en otros títulos van acechando ese libro, el de hombres desnudos. Hay uno por ejemplo que una vez frente a los libros, sin tomarlos, empieza a utilizar su celular, quizá es su esposa quien le llama y casi sin verme, y entre las palabras en su conversación me pregunta el precio. Más allá de la discreción. De la misma forma le respondo.
Otro me aborda, después de pasearse en los 4 metros cuadrados del stand por diez minutos, y casi al oído, cercano a un susurro, me pide el precio de "ese, el de los chavos que se están besando"... entonces yo sin señalarlos muchos, tomando los colores como referencias, le digo cuánto cuesta.
Aquí en Monterrey parece existir mucho pudor por este tema, como en tantas partes supongo. De cualquier forma, yo les diría que no pasa nada, si les gusta: agárrenlo.
Llegué a Monterrey. He pasado el día en la Feria del Libro... el preparativo para Guadalajara en 40 días. He empezado a repasar la agenda tanto de la FIL como del Forum, y empezar con actividades el día de mañana.
Hay muchísimas cosas, y el parque Fundidora está que vibra de la gente y las actividades. Hay quienes pasan 12 horas continuas en el parque, hay quienes sólo vienen en la tarde. Algunos sólo visitan el novísimo Paseo Santa Lucía, otros quisieran rescatar ese "otro" Monterrey que siempre ha existido y parece pasado de moda.
A lo más mexicano: mañana empiezo con los post sobre Monterrey: la Feria del Libro y el Forum.
No hay médico francés que lo reconocería en público; sería demandado y tachado de racista al momento. Pero en reuniones privadas, en la intimidad del grupo de amigos es parte de las bromas que se hacen. Y vaya que ríen al respecto -¡Qué pena presentarle un "Kevin" a mi madre!- dice Isabelle y todos se echan a reír, porque todos sentirían la misma pena.
En la jerga médica francesa hay algo conocido como los nombres de riesgo. Y esta, digamos regla, la utilizan para definir qué tipo de cuidados merecen los pacientes.
Por ejemplo: Una familia llega al hospital, su niño está delicado: desnutrición. El niño se llama Kevin. De inmediato a cuidados intensivos. El niño será hospitalizado tres días. El estado cubre los gastos.
Al mismo tiempo llega otro niño con el mismo padecimiento, pero se llama Benoît. Es atendido por lo médicos. En poco tiempo lo dan de alta y dan indicaciones a la familia sobre los cuidados que deberán seguir los siguientes tres días.
La misma situación, dos soluciones. ¿Racismo? ¿exclusión? ¿discriminación? Bueno, sucede que en Francia no son muy bien vistos los nombres como Kevin, Jason, Dylan u otros que parecen salidos de los sitcoms estadunidenses. Normalmente las familias de medios desfavorisados, aquellas con menos cultura, gustan mucho de esos nombres para sus hijos.
Los médicos asumen, cuando un niño se llama así, que proviene de un medio desfavorisado, donde no tendrán los medios o el conocimiento para llevar a cabo los cuidados necesarios. Así que asumen debe ser tratado en el hospital. En tanto la familia de Benoît, probablemente sea clase media, entonces se asume que podrán costear y llevar a cabo los cuidados ellos mismos.
Arturo Pérez-Reverte creó un personaje memorable en su novela La Reina del Sur: Teresa Mendoza "la mejicana". La historia de una mujer que cuando morrita andaba de novia de un narco, se convirtió en una líder del narco en España, creando eficientes puentes para el tráfico de droga entre el norte de África y el sur de la madre patria.
Durante años acumuló conocimiento, poder y mucho dinero... el desenlace de La Reina del Sur corresponde a un desenlace de una buena novela.
Mucho fue el reconocimiento que Pérez-Reverte recibió por este libro, que sigue siendo uno de los más vendidos en librerías. Dice que pasó mucho tiempo en Culiacán, que inmerso en el mundo del narco empezó a escribir esta historia, basada en hechos reales. Y sí, tiene mucho de realidad.
Hoy sale a luz Sandra Ávila, la Reina del Pacífico, quien el parecer habría creado puentes de transportación de droga entre México y Colombia, y tiene una orden de extradicción por los EE.UU.
¿La historia de La Reina del Sur podría cobrar vida en la cara de La Reina del Pacífico?
Llegué a París y tome el TGV para ir a Lille. En cuestión de horas me encontraría con mis amigos. Mandé un SMS para advertirles que todo iba según lo planeado y los horarios se cumplían. No habría retardo.
Miraba por la ventana el paisaje posible a más de 250km/h. A mi lado una señora de 40 años aproximadamente, absorta leía un libro.
Sonó mi celular. Eran mis amigos. "¿Cómo estás? ¿todo bien?..." Hablé por espacio de tres minutos. Alzando la voz como buen latino, como buen norteño, como si el teléfono supiera de distancias en kilómetros.
Terminé y volví al paisaje. La señora de al lado me hizo una seña y sin palabras me señaló un pequeño dibujo en el tren. Parecía... como un celular, con ojitos y boquita redondas. Entonces, con mi cara de 19 dudas la miré. Y me dijo: -Está prohibido hablar por teléfono en el vagón. Hay que respetar la tranquilidad de los otros.
Me disculpé amablemente y evidencié mi acento castellano (como si eso me disculpara aún más)
Días después regresé a París. Y noté que la gente casi no habla por teléfono en lugares públicos, sea el metro o la calle. Existe la idea del "respeto por la tranquilidad". Y si alguien habla en esos lugares, más aún, en voz alta, seguramente que no es parisino.