sábado, mayo 23, 2009

Crónica de un bautizo millonario, casi trágico


La cita fue en la Hacienda de Jalmolonga en Malinalco, Estado de México, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, para celebrar el bautizo de los mellizos del empresario, Cristóbal Patricio y Mariano Mateo, nacidos hace tres meses.

Cada detalle en la iglesia, que data del siglo XVII, recién restaurada había sido cuidado como si fuera la mejor producción de TV Azteca. Unos 300 invitados serían testigos de un acontecimiento, que no trágico, cerca estuvo.

Durante la ceremonia religiosa la voz de Filippa Giordano resonó en la iglesia cuando cantó el Ave María acompañada de un piano, un cuarteto de cuerdas y un coro de niños. Como en todos los bautizos, sólo se respiraba alegría en el ambiente.

La mayoría de los invitados empezaron a llegar después de la misa, fuese en sendos cortejos de camionetas e incluso en helicópteros; entre ellos Enrique Peña Nieto con su gaviota, Carlos Slim, Marcelo Ebrard, Emilio Gamboa, Paty Chapoy y Sergio Sarmiento, por mencionar algunos.

La comida transcurría normalmente y al momento del postre entró Filippa Giordano para felicitar a la pareja y cantar O mio bambino caro. Aunque la mayoría poca atención le ponía, ella siguió con la Valse de Musette de La Boheme, momento en el que Mariagna Prats se levantó, se despidió y salió, Marcelo Ebrard, medio apurado y solo, detrás de ella; la Giordano cantaba Habanera de Carmen cuando dos nanas apresuradas esquivaban gente y escaleras con los mellizos en sus carreolas.

Así, Filippa terminaba el pequeño recital privado, cuando María Laura, la esposa de Salinas Pliego, en su vestido verde esmeralda se acercó al escenario cargando a ambos niños. Entonces sucedió. Cuando intentó acercarse para besar a la cantante, el niño en su brazo derecho, Mariano, se balanceó hacia atrás y cayó directamente sobre el escenario.

Un grito seco enmudeció el ambiente un segundo, para ser seguido por una pequeña histeria colectiva: Una de las nanas corrió a tomar al otro bebé, otra de ellas se soltó llorando, la madre en shock se quedó en el suelo sin poder reaccionar, la Giordano miraba helada la escena, mujeres corrían, gritaban, se acercaban, los invitados se levantaban de sus sillas para entender lo sucedido, sacaron a los niños y algunos segundos después la atormentada madre detrás.

La orquesta volvió a tocar. La Giordano salía del lugar más acongojada que la misma madre. Personas iban y venían al área de las habitaciones donde ya estaba la madre con los niños. Pasaba el tiempo y sólo se veían caras angustiadas. En cada rincón se rumoraba alguna versión sobre lo sucedido. La nana seguía llorando. Asistentes iban y venían con vasos de agua, tequila y whiskey.

La Giordano, con el vestido descompuesto y el semblante destrozado, pidió ver a la madre. Salinas Pliego salió de la recámara diciendo "los niños están bien, no pasó nada". En el jardín todos se reincorporaban en sus lugares, reían, hablaban y se apresuró a los músicos de la orquesta para salir. Entonces entró Yahir para seguir amenizando. En un saloncito contiguo, Erika, Aranza y Estrella esperaban que pasaran las cuatro canciones que debía cantar para entrar ellas.

Todo retomó su orden. Un par de helicópteros despegaron. Algunas camionetas aceleradas partieron. Y el resto se siguió divirtiendo. Menos la madre, quien no volvió a salir. Ni la Giordano, quien seguía más que consternada y había pedido una habitación con cama para recostarse.

Y la Hacienda de Jalmolonga atestiguó un hecho que quedará en la memoria de muchos sobre este bautizo de varios millones de pesos, en ese México dónde uno se pregunta ¿cuál crisis?

1 comentario:

Buen Tono 23 dijo...

Cual crisis!!!

Te invitamos a esucchar nuestro podcast Buen tono 23
saludos