Bastaba rascar un poco la tierra para encontrar plata u oro, así, al ras del suelo literalmente. Lo que valió que rapidamente fuera fundada la ciudad y se hicieran caminos para unirla con las otras ciudades y transportar los tesoros a la Corona.
Paso Real, así le decían al camino que iba de Durango a Zacatecas. Cientos de mulas arrastraban carretas llenas de oro y plata. En lo que hoy delimita ambos estados y siendo el Paso Real apenas un vestigio que la maleza se comió, está la Loma de Mahoma, cuello de botella natural donde bandidos se atrincheraban para emboscar a quienes transportaban los tesoros.
Con el tiempo se sabía de los peligros, se sabía que se robaban todo y no dejaban a nadie con vida. Así un día, hubo quienes sabiendo su inevitable destino detuvieron su andar antes de cruzar la loma. Encontraron una mina natural. Descargaron las carretas, metieron los tesoros, mataron y desangraron más de 30 mulas. Con los litros de sangre formaron una mezcla lodoza rojiza, con la que cubrieran la entrada a la mina. Y sellaron el tesoro.
Siguieron su camino con la mitad de las mulas y las carretas vacías. No hubo tesoro para robar, sólo su vida que entregar. Los bandidos sólo encontraron mulas muertas. Pero no encontraron la entrada a la mina.
Hoy día, sólo hay ranchos, todos propiedad privada. Hoy día, los pocos que saben del tesoro de Mahoma siguen buscándolo. Cavando y cavando. Perdidos entre tierra árida y rojiza.
Algunos saben que el tesoro está ahí, sigue enterrado, y como bandidos esperan el momento para que la Loma de Mahoma les otorgue una clave, una pista. Perdidos entre hoyos y excavaciones.
5 comentarios:
pon el mapa! ha ha ha ha!
Yo tengo un testamento de una de las personas que sabía donde estaba el tesoro, en el testamento dice su ubicación exacta
Es el derrotero de un tesoro más mediocre que e leído
Es el derrotero de un tesoro más mediocre que e leído
Y porque no lo sacas pues??
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