¿Cuando empezaron? Nadie lo sabe muy bien, pero la puertecilla que aún existe y da servicio en el centro de Guadalajara, detrás del Teatro Degollado, sigue teniendo filas que dan la vuelta a la manzana.
¿Qué hay ahí? Lonches. Tortas dirían en el D.F.
Todo empezó, según cuentan en la calle, a través de una ventanita en una pequeña puerta de madera, donde se atendía principalmente a oficinistas del área, que compraban entre diez y quince lonches.
Detrás de esa ventanita estaba Amaparito, siempre acompañada por su fiel gato. Ella, una señora chaparrita y morena, nada agraciada ni "distinguidita" preparaba los lonches que la hicieron famosa. Hay una foto de ella aún en local, hoy día coronada por un deslavado moño negro.
La noticia de su muerte, hace unos dos años, trascendió hasta los periódicos de Guadalajara. Aunque ninguno de los nietos quizo dar la cara en ese momento a la prensa, la sociedad entera se conmocionó al saber el secreto que había detrás de esos lonches.
Famosos por su sabor, ya las filas no sólo atendían oficinistas locales, más gente llegaba para probar los tan sabrosos lonches, cuyo secreto no podía ser visto desde la ventanita por la que atendían.
El gato de Amparito, que la acompañó incondicionalmente durante tantos años, hacía algo más que sólo mirarla cocinar lonches. En sus patas escondía el secreto que Amparito nunca reveló.
Caminando sobre la carnitas y sobre la crema. Dueño de las mesas donde Amparito cocinaba, el gato le ponía ese sabor tan único a los lonches.
Pero el gato no acompañó a Amparito a su última morada, y dicen, que mientras el gato viva, los lonches seguirán teniendo el éxito que hizo de Lonches Amparito una franquicia en diferentes puntos de la ciudad.
3 comentarios:
los mejores!!!!
la verdad que estan deliciosos esos lonches, y a lo que yo se dice un letrro dentro del local que dice no tenemos sucursales
Yo tenia un chingo de ganas de probarlos, pasaba seguido por ahi pero solo de ver la fila me daba hueva y hace como 5 años, por fin se me iba a hacer, un tio me invito uno, y como ahi muy cerca queda la plaza civica nos sentamos en una banca y por estar cotorrenado con unas chavas cuando me acorde de el lonche ya veniamos a 4 cuadras, lo deje en la banca. A un lado estba una persona de aspecto vagabundo, solo pense que ojala y el lo hubiera agarrado.
Y hasta la fecha no he vuelto a llegar por uno.
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