jueves, octubre 13, 2011

¿Dónde estaban los tuiteros cuando...?

Y de repente, como si siempre hubieran existido, alguien reclama: "¿dónde estaban los tuiteros cuando...?" pues yo digo que ahí estaban, donde mismo, nomás que segregados, desconocidos entre sí, compartiendo con amigos y conocidos en Facebook y claro, uno que otro desprevenido en Hi5 o MySpace. Otros estaban en blogger o wordpress, con algunos lectores fieles y muchos ocasionales.

Pero llegó Twitter, que desde hace cuatro años ha amalgamado a cientos de individuos en México, a esas personas que ahí estaban. Se siguieron, se empezaron a leer, se empezaron a gustar, crearon lazos de afinidad, se mantuvieron. Aprendiendo una herramienta y un nuevo lenguaje que ahora servía para unirlos con otros.

Con Twitter para mí, @warkentin dejó de ser el contacto incontrable en la Ibero para temas de chamba y se convirtió en una voz que disfruto (y envidio su disfrute por los güisquitos); @PPmerino era en realidad @sopecontodo quien junto a @tungjen eran un par de rostros vistos en una marcha con motivo de #matrimoniodf (y de este último sigo sin saber si es nombre o un nickname); @ba_anderson era un nombre impreso en una revista que sólo me decía eso, su nombre; @lacharon era la voz temida que avisaba del saldo agotado; @zolliker era un comentario en un antiguo blog; @lacordero era la anécdota de una reportera que de repente apareció en el Lunario para realizar una entrevista; @Lazaro_Azar era el nombre de una pluma feroz. Y ahora todos ellos son voces que resultan familiares, y en un extraño lazo que creó el tuíter, hasta queridas.

@jucas @cKiddo @noravargas @jeffsantilli @tatirijillo @LuGeGa @manueltrani @Jassiel @praseodimio @chisp_ta @Gabrielgtzg y algunos otros eran rostros irreconocibles en una multitud de tres y resultaron ser la alegría necesaria de mi timeline.

La vida política llegaba con un día de retraso, los sucesos importantes llegaban a destiempo. Los tuiteros ahí estábamos,  imposibilitados de cantar al unísono lo que nos parece, nos molesta, nos ofende, nos preocupa o nos divierte.

Los tuiteros estamos donde mismo, nomás que más leídos (en al menos tres connotaciones de esta palabra), conociéndonos a fuerza de 140 caracteres y uno que otro #YoConfieso.

La pregunta ha lugar: ¿dónde estaban los tuiteros cuando...? La respuesta para mí puede ser: esperando el momento de ser una voz.

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