Hace mucho tiempo que no visitaba un lugar, que ya no es DF, pero es parte de esta ciudad, y desde donde yo estoy me parece más lejano que Querétaro, será que el tráfico me obligó a pasar cinco horas en el carro, de ida y de vuelta. Hablo de Interlomas.
Es simplemente otra ciudad, si ya Santa Fe se vislumbra como un ente aparte, a pesar de sus problemas de suministro de agua y nefastos pavimentados, elegantes edificaciones modifican el horizonte de ese DF cada día, y se preparan para no sólo recibir gente de 9 a 6, sino para sus nuevos pobladores. Bueno, si pensaba esto de Santa Fe, ahora que vuelvo a Interlomas, me quedé aún más sorprendido de ver esa otra ciudad que también se está levantando, que se está erigiendo. Pero sobre todo de lo ya hecho; calles amplias, señalizaciones de comercios, banquetas con prados verdes, etc. me evocaron mucho algunas ciudades de los EE.UU. Y por el tipo de movimiento de gente, de vehículos, aún más.
Nunca he conocido a alguien que viva allá, y me pregunto cómo será la vida, pues me queda claro que pensar en caminar una tarde tranquila por Coyoacán o por el Centro Histórico, debe quedar fuera de las opciones. Pensar en detenerse en un pequeño café escondido en las calles de la colonia Roma, también.
Lo maravilloso es ver que no hay ciudad que deje de transformarse, que esta ciudad no pierde vida, y nuevos espacios buscan un lugar para crear aquello a lo que algunos sentirán que pertenecen.
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