viernes, agosto 26, 2005

Impunidad en la sangre

Un extranjero conducía un vehículo en la ciudad de México, acompañado de tres mexicanos. Una avenida no tan concurrida, con un tramo en reparaciones y pobres señalamientos. Un pesero se acerca demasiado y alcanza a raspar el espejo retrovisor del vehículo del extrajero. Este se detiene, se baja y se dirige a reclamar el hecho. Los tres mexicanos gritan: "¡Espérate! ¡No te le pongas al brinco! ¡Ya vamonos!"
El extranjero no hizo caso, los tres mexicanos se quedaron inmóviles e indiferentes ante el desenlace que sabían ocurriría: el chofer del pesero se fue, y nada sucedió.
Yo era uno de los tres mexicanos. Después de lo sucedido le expliqué al extranjero el porqué de nuestra reacción, lo criticable que es, y lo correcto de su reacción: el reclamo de su derecho. Con tristeza tuve que reconocer hasta donde esta cultura me tiene absorbido y ciertas cosas son dadas por hecho, como la impunidad.

No hay comentarios.: