Finalmente compré mi tarjeta recargable del metrobús. Aunque apenas me he subido unas cinco veces, decidí que era momento de traer la tarjeta en la cartera para cuando se necesite. Y estoy muy contento por ello.
A pesar de las muchas opiniones en contra que sigo escuchando a mi alrededor, los presagios de lo que será de este medio de transporte si gana Beatriz Paredes, de lo feo de las estaciones, de la angostura de los carriles ahora en insurgentes, etc.; algo es claro para mí cuando paso por insurgentes: orden.
Y es que en definitiva, sin mencionar que considero bueno al metrobús, hay más orden en la avenida. La velocidad de los automovilistas es moderara, los cambios de carril menos frecuentes, los peatones cruzan por los pasos peatonales con un semáforo enfrente que les indica cuando tiempo tienen, la construcción de bahías para ascenso y descenso, entre otras pequeñas cosas.
Eso me gusta, y me gustaría verlo transferido a otras partes de la ciudad, porque algo siento nos hace falta: ser más ordenados.
En cuando a mi tarjeta recargable, aún no la estreno.
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