lunes, mayo 07, 2012

D6 del 28 fmx

Casi sin darte cuenta pasan los días y llegas a éste, el día seis, en una especie de estado de cruda, que suma el cansancio, los días largos, el estrés de lo inesperado y otras tantas cosas que ahorita no recuerdo, porque ya estoy bien cansado.

Este quinto día seis ha sido lunes, día de poca actividad. Este año teníamos programada una obra de teatro y un par de conciertos. En comparación con los eventos que hubo desde la inauguración resultan significativamente más pequeños y por ende menos carga de trabajo.

Después de vivir días tan intensos como los primeros cinco, provoca curiosas sensaciones tener una día así, como que algo hace falta, como que no es suficiente.

Lo malo de disminuir la actividad es que te das cuenta que estás cansado, es muy fácil no hacerlo cuando vas contrarreloj, y no saberte cansado te mantiene alerta, atento, con vigor.

Por eso estos días son como una cruda después de una gran noche de copas.

Aunque a diferencia de cualquier otro D6 que haya sucedido o que esté por suceder, éste ha traído una de las más grandes experiencias que he vivido en el Festival. No tomé fotos, no hice checkin en foursquare, ni tuitié nada, simplemente me dejé vivirlo para procurar registrar en la memoria el sonido de una voz entre paredes que alguna vez otras voces escucharon.

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