jueves, marzo 31, 2005

Terri Schiavo

Algunos se sentirán aliviados, otros desmoralizados y frustrados. Más allá de la muerte de Terri el día de hoy, está el debate que ha renacido, un debate nada nuevo para muchos, el tipo de debate que nos hace valorar la vida.

Ahora con este huracán noticioso de Terri, recuerdo la película de Alejandro Amenabar, Mar Adentro, en la cual pone sobrela mesa el mismo tema, con la gran diferencia que en este film, el personaje decide ejercer su derecho a la eutanasia.

Bajo estas circunstancias no dudo en expresarme a favor, pues creo firmemente en el derecho que cada uno tenemos a disponer de nuestra vida, en la autodeterminación de los individuos. En este contexto no podría atreverme a interponer cuestiones éticas, morales ni mucho menos religiosas.

Bajo las circunstacias de Terri, me es más difícil tomar una posición, por un lado la vida que le fue dada gracias a la ciencia médica, no me parece algo natural y que años atrás no hubiera sido posible, y una persona en las mismas circunstancias hubiera muerto, sin mayor escándalo.

Tampoco me parece una vida digna, en el sentido que la entiendo y la vivo, y así como se puede cuestionar el derecho de un tercero a determinar su destino, es también cuestionable el derecho moral que dicen tener otros para mantenerla con vida... cuando no serán ellos quienes estén al lado de la cama viendo a un ser que es mayoritariamente recuerdo.

Y a pesar de todo, pasarán unos días ahora, se hablará del tema, se inundarán los medios... y todos habremos olvidado a Terri. Sin embargo, vale el momento para pensar ¿qué haría yo?... y procurar vivir plenos esta vida que hoy sí tenemos en nuestra mano.

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