Cada día es más común la búsqueda de la gente. Ayuda, consejo, iluminación, tranquilidad, amor, salud, dinero, etc. Todos andan necesitados de ayuda. Y todos andan buscando como satisfacer esa necesidad.
El mundo editorial reaccionó: miles de libros de autoayuda se publican día a día en el mundo. En la industria cinematográfica fenómenos como The Secret, que parecían venir del mundo underground, fueron vistas por miles y miles. A nivel empresarial los llamados coachs, aquellos que detrás de los grandes directores van guiando sus carreras, quizá eso de "detrás de un gran hombre hay una gran mujer" deja de ser cierto.
Ya el asistir al psicólogo es aceptado socialmente en esta ciudad desde hace mucho, ya se sabe que no se está necesariamente loco para asistir con uno. La media de los citadinos nos identificamos con las histeria del otro. Y se vuelve tema de sobremesa, plática de amigos al teléfono, de las madres afuera de las escuelas cuyos hijos tienen déficit de atención.
En los últimos años han nacido cursos de cuestionable ética y eficacia terapéutica. Según para vivir libres, para vivir plenos, para dejar "atrás los malos sentimientos y llenarnos de buenos". Nos prometen que nos harán seres de excelencia, líderes, que en tres o seis meses cambiaremos aquellos hábitos que nos tienen anclados al maldito pasado que no nos deja crecer. Con prácticas más parecidas a una secta, como aquella de Waco, Texas, y tantas otras que también nos rodean sin darnos demasiado cuenta.
En fin, la búsqueda está en todos lados, la búsqueda está en todos. Dios ya no es suficiente. Ahora ya pocas cosas nos ayudan a encontrar: ni el yoga, ni el feng shui, ni el karate, ni el coach, ni el secreto, ni vivir libre, ni los doce pasos de AA, ni la terapia lacaniana, ni Freud, ni siquiera Martha Stwart o los consejos de Oprah. Bueno, para hacer más grave la situación, ni los consejos al final de cada episodio de Esposas Desesperadas.
Pero todo problema trae una solución, los seres humanos nos adaptamos y nuestros sistemas crean lo necesario para lograr la contención de tanta gente. Ahora empiezan en México los "asesores filosóficos", que son filósofos con alma humana lejos de los pupitres, las aulas y los libros al final de las librerías. Caminan al lado, resolviendo y creando preguntas que resuelven y complican la vida; la verdad propia. Guían teniendo bajo el brazo todo el conocimiento milenario de la filosofía. Maravilla que nos ayuda a entendernos mejor.
El mundo editorial reaccionó: miles de libros de autoayuda se publican día a día en el mundo. En la industria cinematográfica fenómenos como The Secret, que parecían venir del mundo underground, fueron vistas por miles y miles. A nivel empresarial los llamados coachs, aquellos que detrás de los grandes directores van guiando sus carreras, quizá eso de "detrás de un gran hombre hay una gran mujer" deja de ser cierto.

En los últimos años han nacido cursos de cuestionable ética y eficacia terapéutica. Según para vivir libres, para vivir plenos, para dejar "atrás los malos sentimientos y llenarnos de buenos". Nos prometen que nos harán seres de excelencia, líderes, que en tres o seis meses cambiaremos aquellos hábitos que nos tienen anclados al maldito pasado que no nos deja crecer. Con prácticas más parecidas a una secta, como aquella de Waco, Texas, y tantas otras que también nos rodean sin darnos demasiado cuenta.
En fin, la búsqueda está en todos lados, la búsqueda está en todos. Dios ya no es suficiente. Ahora ya pocas cosas nos ayudan a encontrar: ni el yoga, ni el feng shui, ni el karate, ni el coach, ni el secreto, ni vivir libre, ni los doce pasos de AA, ni la terapia lacaniana, ni Freud, ni siquiera Martha Stwart o los consejos de Oprah. Bueno, para hacer más grave la situación, ni los consejos al final de cada episodio de Esposas Desesperadas.
Pero todo problema trae una solución, los seres humanos nos adaptamos y nuestros sistemas crean lo necesario para lograr la contención de tanta gente. Ahora empiezan en México los "asesores filosóficos", que son filósofos con alma humana lejos de los pupitres, las aulas y los libros al final de las librerías. Caminan al lado, resolviendo y creando preguntas que resuelven y complican la vida; la verdad propia. Guían teniendo bajo el brazo todo el conocimiento milenario de la filosofía. Maravilla que nos ayuda a entendernos mejor.
1 comentario:
Hola Ciudadano:
Me pareció interesante tu artículo, creo que es muy cierta esa opinión sobre que en estos días ya Dios ha perdido reiting.
La verdad es que la sociedad está perdida, y no solo la nuestra, la de todo el mundo. Siguen habiendo necesidades no cubiertas, y una búsqueda desemfrenada de recetas mágicas para que te vaya bien en la vida.
Hace poco tuve una charla con unas personas religiosas y le di mi opinión personal:
En la medida en la que vayamos entendiendo nuestra parte de responsabilidad en esta vida, dejaremos de buscar culpables. Ni Dios, ni el diablo, ni el pecado, ni la imperfección, ni el vecino, ni nadie es más responsable de los resultados de las decisiones que tomamos que nosotros mismos.
Pero es más cómodo buscar culpables y milagros incomprendibles que mirarnos como los más poderosos a la hora de decidir y afectar nuestro presente y futuro.
Nada, solo una opinión más con café en mano en esta charla confidencial.
Abrazos,
Elisa
elisa.altamirano@gmail.com
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