La palabra crisis no debe resultar extraña para los mexicanos, al menos para aquellos que nacieron antes de 85. Aquellos que nacieron en los años 40, la escucharon innumerables veces. Imágenes de López Portillo vienen a la mente, defenderé el peso -decía- como un perro.
Después el 94, ¿quién fue al final? ¿Salinas o Zedillo?, y todos en México recuerdan el error de diciembre. Nunca he sabido a bien cuál fue exactamente ese error. No tengo idea si sumaron mal, o simplemente como Carstens creyó hasta hace una semana, sería una gripita.
En los 90 los medios internacionales hablaban del Efecto Tequila. Después vino el Efecto Dragón. Y todo era nombrado y clasificado. El culpable siempre estaba dicho.
Pero ahora, mientras los EE.UU. enfrentan una recesión, los medios hablan de la "crisis internacional". Y como si fueran empresas, los países se declaran en quiebra -al menos Islandia-. Y todo empezó en Estados Unidos, pero no se habla del Efecto Hamburguesa o Pretzel.
Esta vez, para mayor dramatismo, es "simplemente" una crisis internacional.
Después el 94, ¿quién fue al final? ¿Salinas o Zedillo?, y todos en México recuerdan el error de diciembre. Nunca he sabido a bien cuál fue exactamente ese error. No tengo idea si sumaron mal, o simplemente como Carstens creyó hasta hace una semana, sería una gripita.
En los 90 los medios internacionales hablaban del Efecto Tequila. Después vino el Efecto Dragón. Y todo era nombrado y clasificado. El culpable siempre estaba dicho.
Pero ahora, mientras los EE.UU. enfrentan una recesión, los medios hablan de la "crisis internacional". Y como si fueran empresas, los países se declaran en quiebra -al menos Islandia-. Y todo empezó en Estados Unidos, pero no se habla del Efecto Hamburguesa o Pretzel.
Esta vez, para mayor dramatismo, es "simplemente" una crisis internacional.
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